Lunes Santo en Sevilla: las ganas revientan la cordura

Las cofradías se empeñan en continuar con las estaciones de penitencia pese a la lluvia persistente

San Gonzalo, Santa Genoveva y las Aguas regresan a sus sedes más tarde tras refugiarse en la Catedral y la Magdalena

El Beso de Judas se queda en el Salvador y El Polígono en la Catedral

Cautivo con el capote impermeable / JOSÉ ANGEL GARCÍA (Sevilla)

Con los pasos completamente mojados, nazarenos empapados y cofradías refugiadas. Así fue un Lunes Santo caótico en el que las hermandades se dejaron llevar por las ganas y las ansias de hacer estación de penitencia tras dos años en blanco obviando toda decisión racional. El corazón pudo con la cabeza cuando la lluvia no dejó de caer durante la mayor parte de la tarde. Sólo las Penas anunció desde el primer momento que no salía. El Museo lo hizo tras pedir una prórroga de media hora que no hizo falta esperar. Santa Marta decidió quedarse en San Andrés tras informar primero que sí saldría. El resto de las hermandades se mojaron y mucho, no queriendo buscar refugio hasta el final. El Polígono de San Pablo, Santa Genoveva y San Gonzalo se quedaron en la Catedral. Las Aguas se refugió en la Magdalena. El Beso de Judas, que quiso volver a toda costa al Santuario de los Gitanos, no tuvo más remedio que buscar cobijo en el Salvador. Vera Cruz, que decidió salir con el Lignum Crucis como en 2012, regresó sobre sus pasos cuando apenas había recorrido unos metros. Todo resultó inverosímil.

Las cofradías del Lunes Santo se enfrentaban a una posible lluvia durante la tarde. Así lo venían anunciando los partes meteorológicos desde hacía varias jornadas. Con esos pronósticos sobre la mesa, las primeras del día asumieron el riesgo, de manera acertada, de salir a su hora. Primero lo hacía la de San Pablo y después la de Santa Genoveva. Ambas comenzaban raudas su caminar para llegar al centro lo antes posible.

La Hermandad del Beso de Judas, la siguiente en salir, ponía la cruz de guía en la calle a su hora desde el Santuario de los Gitanos. San Gonzalo, a continuación, también comenzaba su estación de penitencia desde el Barrio de León. La lluvia leve y dispersa asociada a la borrasca Evelyn que se esperaba a lo largo de la tarde no falló. Apareció a las cinco. A esa hora, la Hermandad de San Pablo se encontraba ya en plena carrera oficial, acelerando para llegar lo antes posible a la Catedral. El Beso de Judas, a continuación, no se inmutaba y proseguía bajo la leve lluvia de ese momento. El Señor Cautivo de Santa Genoveva fue protegido con su capote y buscó refugio bajo el arquillo del Ayuntamiento. La Virgen de las Mercedes hacia lo propio en el Arco del Postigo. A San Gonzalo, la lluvia la pilló entre Reyes Católicos, la parroquia de San Jacinto, donde estaba el misterio; y las calles de su barrio, donde estaba la Virgen de la Salud. La decisión de todas fue la de seguir.

La lluvia descargó durante prácticamente dos horas, mojando por completo a unas hermandades que no perdieron la compostura y continuaron como si nada. Hay que agradecer la información que las cofradías fueron ofreciendo a través de sus redes sociales. Las ganas de salir tras dos años en blanco pudieron más que la prudencia y el sentido común que se habría adoptado en otras circunstancias. La búsqueda de refugio no fue opción, más allá de guarecerse en la Catedral, pero siempre con la intención primera de continuar.

Hallada la meta del Templo Metropolitano, tanto el Polígono como el Beso de Judas volvieron a retomar la procesión para tener que regresar sobre sus pies poco después. La lluvia no daba respiro. La Hermandad de San Pablo anunciaba a las 19:00 que definitivamente daba por suspendida la estación de penitencia y que buscaría, junto al Cecop que es quien manda en este caso, otra jornada para volver al Polígono de San Pablo.

A las 18:30, Santa Marta anunciaba que definitivamente suspendía la estación de penitencia tras decir primero que sí saldría. Los paraguas en San Andrés no dejaban lugar a la duda. La noticia llegaba desde Dos de Mayo: las Aguas sí salía. Quedaban por decidir a esa hora la Vera Cruz, las Penas y el Museo.A las siete y media de la tarde sonaba Virgen de las Aguas para la Virgen de la Salud a su paso por la calle Rioja. La lluvia ya había desaparecido y el sol se asomaba tímidamente desde la Magdalena. Los acontecimientos se fueron precipitando desde entonces. A pocos minutos de las ocho, la Hermandad del Beso de Judas hacía el segundo intento por reanudar la procesión desde la Catedral. El Señor y las imágenes del misterio lo hacían protegidos por unos capotes. También la Virgen salió protegida. La cofradía modificaba su recorrido de vuelta al Santuario de los Gitanos.

Una de cal y una de arena. La Vera Cruz iba a repetir la estampa de 2012: salía con el Lignum Crucis. Las Penas no vacilaba: suspendía su estación de penitencia. Un poco de cordura. Tras salir de la capilla del Dulce Nombre de Jesús, los nazarenos de la Vera Cruz se tenían que volver. El agua había vuelto y con fuerza. El Museo, que había pedido media hora, desistía. El aguacero sorprendía a las Aguas camino de la Campana. Se veía obligada a entrar en la Magdalena. El Beso de Judas no podía continuar más allá del Salvador. San Gonzalo, que permanecía impasible saliendo de la Catedral, se daba de bruces con la realidad y tenía que regresar al primer templo de la Archidiócesis. La Virgen de la Salud estaba entrando en el Avenida de la Constitución.

Con las hermandades a resguardo tras la nueva mojada, el Beso de Judas daba definitivamente por suspendida la procesión. No así San Gonzalo, Santa Genoveva y las Aguas que, tras un tiempo de deliberación, acordaron regresar a sus barrios con celeridad y modificando el recorrido. Un día para olvidar.

Fuente: Diario de Sevilla

Redacción

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