La Feria de Abril de Sevilla será un 25% más cara por la crisis mundial

Los precios de la cena del alumbrado y consumiciones se disparan; bebidas, pescado y fritos van al alza

Ambiente, flamencas y paseo de caballos en el Real. – Juan Flores

Llega la Feria de Sevilla. En unos días y tras finalizar la Semana Santa de la vuelta a la normalidad volveremos a ver la ciudad inundada de farolillos, trajes de flamenca, coches de caballos y todos los elementos propios de la fiesta que vuelve tras dos años consecutivos de suspensión por culpa del coronavirus.

Pero tres años después de que las luces se apagaran las bombillas de la feria de 2019 la edición que ahora está a punto de comenzar será mucho más cara que la última que todos recordamos. Porque a la subida de precios habitual del paso de tres años se han sumado varios elementos que pueden provocar la tormenta perfecta para que todo sea más caro. 

Entre la guerra de Ucrania, el incremento de los precios del crudo y otras materias primas y la pasada huelga de los transportistas además de la inflación, la subida de precios es algo generalizado que se notará mucho. 

Si hasta desde el Ayuntamiento ya han calculado que  el coste del alumbrado será cinco veces superior al del último año (y eso teniendo en cuenta que han puesto luces Led), los sevillanos también tendrán que preparar el bolsillo si quieren disfrutar de una de las fiestas favoritas.El montaje, los vigilantes de seguridad o el grupo musical elevan las cuotas que pagarán los socios de las casetas

Incluso antes de pisar el real se notará esa subida generalizada de los precios. Algunos presidentes de casetas consultados por ABC lo han corroborado: el montaje está siendo mucho más caro que el de la última vez. Ha subido todo el montaje, desde la estructura metálica, los alquileres de material, la mano de obra. Todo aproximadamente un 30 por ciento. «A mi me cobraron 10.000 euros por el montaje de una caseta de dos módulos y este año me van a cobrar 13.000», admite el presidente de una caseta que ahora anda ocupado en los últimos detalles de la suya. 

Lo están notando además en que el suministro de materiales está siendo más lento. Desde la madera a la solería pasando por las ventanas, cualquier elemento que hay que traer tarda más. Y si se quiere tener alto el precio sube aún más.

Lo mismo ocurre con los grupos musicales que cantan en directo en la caseta. El mismo conjunto musical que en 2019 cobraba 650 euros por hacer dos pases diarios (uno de tarde y otro de noche) ahora cobra 850 euros. Los vigilantes de seguridad (los porteros que controlan el acceso a las casetas) también han subido sus tarifas en torno a un quince por ciento.

Y todo eso se traducirá en que las cuotas que tengan que pagar los socios sean más elevadas. «Calculo que la feria nos va a costar a los feriantes entre un 25 y un 30 por ciento más caro», admite el presidente de otra caseta.

La cena

Y todo eso antes de entrar en el real. Luego habrá que pensar en comer y beber durante seis días. Solo hay que mirar las cartas que ya anuncian algunas casetas para corroborar ese alza de los precios. La cena del pescaíto, la tradicional que se celebra la noche del sábado antes del alumbrado, es más cara. Hay casetas que cobrarán 43 euros frente a los 37 de 2019 y otras que han pasado de 36 euros a 38,50. En general, todas suben.

En cuanto a lo que se comen los feriantes, sube todo. Así, según explica Paco Ruiz, casetero que lleva el catering de cuatro casetas en la Feria de Sevilla, la subida será entre un 20 y un 25 por ciento con respecto a la última que se celebró (en 2019) y se va a notar en todo. «Estamos ajustando los precios porque así se fomenta el consumo», admite el casetero. Pero en cualquier caso la subida es generalizada, desde el alcohol al aceite o la harina (que inflará los precios de los fritos) o el propio pescado.

Así por ejemplo a la hora de beber habrá que tener más cuidado con la cuenta. La cerveza (que oscila entre un euro y 1,20) fluctuará entre 1,50 y 2 euros en la mayoría de las casetas. La jarra de rebujito, que estaba en torno a los 8 euros, pasará este año de los 10 euros. Es una subida en la que influye la subida de los refrescos (por el impuesto del azúcar) que han pasado a 1,50 ó 2 euros cuando antes se pagana a 1,20 ó 1.30.

La carta

Y en los cubatas se notará también mucho ya que se cobrarán entre los 6,50 y los 7 euros frente a los 5 que podían costar hace tres años. Si se piden marcas etiqueta negra los combinados pueden llegar a los 9 euros.

En cuanto a la comida, la mayor parte de la carta estará condicionada por esa misma inflación que tanto se nota en los mercados. «Antes estaba comprando el kilo de pechuga de pollo a 3,50 y ahora está a 6 euros», dice Paco Ruíz que ha pasado de pagar 30 euros por una garrafa de aceite de 25 litros a tener que pagar 85 euros. Y con la harina, otro ingrediente fundamental en estos días, le ha ocurrido lo mismo. Los precios se han disparado. 

Se nota por ejemplo en los fritos que tanto se consumen durante la semana de feria. Una ración de pescado frito variado puede pasar a costar 12 euros cuanto antes no subía de los 10 euros. Lo mismo pasa con el flamenquín, uno de los platos estrella en la feria. Este año la ración (que antes no llegaba a los 10 euros) saldrá por 12 euros. En cuanto a las croquetas costarán 10 euros cuando solían salir por 8 euros la ración.

La tortilla de patatas tampoco se ha salvado. Este año andará por encima de los 6 euros (cuando podía encontrarse a 4). Algunas casetas sirven pinchos algo más económicos por 3 euros. También los montaditos, que solían costar 3 euros estarán esta feria entre los 3,50 y los 4 euros. Y los platos de la casa que la mayoría de las casetas ofrecen con guisos de cuchara rondarán los 6 euros cuando hace tres años podían encontrarse por 4.

Se ha librado algo más de esa subida el jamón de bellota que tiene stocks. En algunas casetas cobran la ración entre 20 y 22 euros frente a los 17 o 18 euros de hace tres años. En cuanto al plato de gambas, los caseteros no tienen aún el precio porque oscilará en función del mercado. Pero, como el resto de consumiciones subirán. 

Con todo, los caseteros, que desconvocaron el paro y que ya elaboran un documento que contemple su régimen especial, insisten en que están ajustando al máximo los precios y rechazan las acusaciones de explotación. «Somos como los artistas o los médicos», dice Ruiz que insiste en que «no obligan a nadie» y que la mayoría se marcha a otras ferias como Dos Hermanas, Gerena o el Rocío para ganar 2.000 euros en una semana. Cosas de la Feria.

Fuente: ABC

Redacción

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