A juicio unos falsos policías que desvalijaban casas de Sevilla simulando registros

La Policía Nacional detuvo en mayo del año pasado a cuatro individuos que debían haber sido juzgados en enero, pero el positivo de una letrada ha trasladado a febrero la vista oral

Los acusados fueron captados por la cámara de seguridad del bloque de la vivienda de una de las víctimas – ABC

El ardid es de sobra conocido entre los delincuentes: hacerse pasar por agentes de la autoridad para doblegar a la víctima y que ésta haga lo que ellos quieren. La treta del falso policía fue la que usó un grupo de ladrones que arrestó la Policía Nacional la primavera del año pasado. Iban a ser juzgados este mes de enero, pero el positivo de una de las letradas ha trasladado de fecha la vista oral.

Una investigación del Grupo de Atracos de la brigada provincial de Policía Judicial consiguió ponerles rostro a unos ladrones muy violentos que retuvieron y agredieron a tres personas en los dos robos que les imputan. En ambos casos, ocurridos en la ciudad de Sevilla, siguieron el mismo modus operandi, que arranca en la puerta de los domicilios de las víctimas. 

En el primero de los robos, una vecina de la calle Satsuma, en Santa Aurelia, recibió la visita de estos falsos ladrones sobre las tres y media de la tarde del 31 de marzo. Aporrearon la puerta de su casa lo que hizo que se sobresaltara. En su declaración, que obra en las actuaciones judiciales, esta vecina recuerda cómo se dirigió al pasillo asustada y antes de abrir preguntó quien era. Le respondieron que se trataba de la policía y que les dejara pasar. A ella no le pareció extraño porque escuchó como el sonido de un equipo de transmisiones.

Nada más abrir la puerta, tres individuos la empujaron hacia dentro y le dijeron que les entregara el dinero, que llevaban quince días siguiéndola y sabían que guardaba una gran cantidad en negro. La mujer fue golpeada y arrastrada a distintas habitaciones para que les fuera indicando donde guardaba el dinero y los objetos de valor. Se llevaron dinero, joyas, ropa y su teléfono móvil. Además del equipo de transmisiones, los falsos policías esgrimieron placas y lo que parecían armas reglamentarias.

Los ladrones cometieron un error y fue dejarse grabar por la cámara de seguridad que había instalado la comunidad de propietarios en la entrada del bloque. Unas imágenes que facilitó a los agentes el trabajo de identificación ya que todos los implicados cuentan con antecedentes y están fichados. Esa grabación también les permitió descubrir que en el robo no sólo habían participado las tres personas que habían irrumpido en la vivienda de la víctima; sino que también había dos personas más que habían realizado labores de vigilancia.

14 días después, se repetía una misma secuencia pero en un domicilio de la barriada de Begoña, en el distrito Macarena. La dueña del inmueble, al regresar a su casa, se encontró con un inquilino al que le había arrendado una habitación y un amigo de éste atados con bridas y tirados en el suelo. Le contaron que sobre las once de la mañana llamaron a la puerta y al abrir se encontraron con siete personas que se identificaron como policías. Una de las víctimas relató a los investigadores que vio como dos de los individuos portaban placas y llevaban armas. Nada más franquearle el paso, los golpearon y les indicaron que estaban realizando un registro y que debían decirles dónde guardaban el dinero y la droga.

Otro de los fotogramas del vídeo de la cámara de seguridad
Otro de los fotogramas del vídeo de la cámara de seguridad – ABC

En mayo, la Policía Nacional detuvo a cuatro de los cinco individuos que logró identificar gracias a la cámara de seguridad del inmueble de la calle Satsuma. El quinto sospechoso continúa a día de hoy fugado. Identificado como Juan Manuel T. R, de 49 años, tiene en vigor varias órdenes de búsqueda.

Los cuatro detenidos siguen en prisión provisional. Tenían que haber sido juzgado este mes de enero, pero la vista oral se ha pospuesto para el próximo 3 de febrero, según han confirmado fuentes del caso a ABC. Por el primero de los asaltos, se enfrentan a peticiones de penas que alcanzan los 16 años de cárcel por delitos de robo en casa habitada, usurpación de funciones públicas, detención ilegal y lesiones.

Este tipo de robos han llegado a tener consecuencias dramáticas como ocurrió en diciembre de 2017 cuando el líder de una banda que se hacían pasar por guardias civiles cayó abatido en el chalet de un empresario en Mairena del Aljarafe.

Fuente: ABC

Redacción

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