Cáritas de Sevilla avisa: «Lo peor llegará cuando se acaben los ERTE»

  • El director de la ONG católica augura que la crisis seguirá en 2022
  • Califica de “insuficiente” la labor de los Servicios Sociales y rechaza los mensajes contra los inmigrantes
Monseñor Juan José Asenjo y Mariano Pérez de Ayala durante la presentación del balance de Cáritas. / D. S.

Las cifras de atención de 2020 se verán, con bastante probabilidad, superadas este año. Es el vaticinio del director de Cáritas Diocesana de Sevilla, Mariano Pérez de Ayala, quien, en declaraciones a este periódico, augura que la situación económica se agrave en otoño. “Lo peor llegará cuando se acaben los ERTE”, refiere el máximo responsable de la ONG católica, quien explica que ahora mismo la sociedad vive bajo un sistema de protección que durará hasta el momento en que dejen de prorrogarse los expedientes de regulación temporal de empleo (ERTE), una vigencia que, en principio, no irá más allá del 30 de septiembre de este año. “A partir de ahí vendrá el verdadero problema”, abunda Pérez de Ayala.

“Muchas de las personas que están acogidas ahora a un ERTE engrosarán las listas del paro cuando se acaben, lo que debilitará la economía familiar y provocará la falta de recursos”, mantiene el director de Cáritas, quien ya en su día advirtió de que la precariedad laboral había provocado que un empleo no resultara suficiente para cubrir las necesidades básicas, como los pagos de la vivienda, alimentación e higiene. “El final de la crisis sanitaria empieza a vislumbrarse y el horizonte se atisba cerca, pero no así el de la crisis económica, que se agudizará en el último trimestre del año y continuará durante todo 2022”, advierte.

En su comparecencia de ayer, Pérez de Ayala fue muy crítico por el servicio prestado por las administraciones públicas –Gobierno y Junta de Andalucía– durante la pandemia. A su juicio, “ha resultado insuficiente”. “El coronavirus ha puesto en evidencia las debilidades del sistema público de los Servicios Sociales, que sigue siendo el patito feo del estado del bienestar”, sentencia el director de Cáritas.

En este sentido, apunta a dos deficiencias a las que debe ponerse remedio cuanto antes. Una es la de la Ingreso Mínimo Vital (IMV), una ayuda “muy positiva” y que desde Cáritas se venía demandando desde hace años, pero que “no está funcionando bien”. “Muy pocas familias lo están recibiendo”, asegura Pérez de Ayala, quien abunda en que muchas solicitudes han sido denegadas y las que han logrado el visto bueno aún no han percibido ningún ingreso. Desde esta institución se pide que la cobertura del IMV llegue a jóvenes de entre 18 y 22 años, una franja de edad con alta tasa de desempleo.

La brecha digital

Este asunto sirve también para ahondar en otra de las deficiencias agravadas con la pandemia: la brecha digital, que no sólo se percibe en los centros educativos (especialmente en los de las zonas más desfavorecidas), sino también en la tramitación de las ayudas sociales. Cáritas avisa de que los requisitos para que estos procedimientos sean tramitados de forma telemática condiciona el acceso a los certificados del SEPE, la solicitud de citas privas en la administración pública o la gestión del IMV. “Estamos hablando de que en muchos casos se trata de una población que sufre un alto índice de analfabetismo digital, bien por edad o por carecer de medios económicos para adquirir material tecnológico. Necesita formación”, detalla Pérez de Ayala, que “comprende” que ante el virus se haya optado por la vía on line para estos procedimientos, pero aboga por tener en cuenta a dicha población desde las administraciones.

La pandemia ha coincidido con ciertos mensajes políticos sobre la presencia de lacomunidad inmigrante, uno de los colectivos a los que más atiende Cáritas. Pérez de Ayala refiere que desde la ONG se “rechaza”cualquier discurso en contra de estas personas y aclara que la entidad lleva trabajando con muchos de estos inmigrantes de dos a diez años, tiempo que tardan en regularizar su situación. “Les cuesta mucho encontrar un empleo formal, con contrato y dados de alta en la Seguridad Social, pues normalmente los llaman para trabajos informales, en la economía sumergida, ya sea en el campo o en el ámbito doméstico, lo que les impide regularizar su situación”, incide. Por tal motivo, Cáritas pide que, “frente a los mensajes de exclusión”, el Gobierno tome ejemplo de otros países, como Italia, donde se han desarrollado medidas de protección para los inmigrantes que asuman labores agrícolas, sector en el que falta mano de obra nativa.

Y por si las consecuencias económicas de la pandemia fueran pocas, la nueva factura de la luz –que entró en vigor ayer– también puede convertirse en otro factor de exclusión social. De ahí que Pérez de Ayala apunte a que los verdaderos efectos del polémico cambio se evidenciarán “cuando las familias vengan a nosotros con los recibos”.

Dos proyectos que han visto la luz en el pontificado de monseñor Asenjo

Mariano Pérez de Ayala, director de Cáritas Diocesana de Sevilla, agradeció ayer el apoyo y acompañamiento del que ha sido arzobispo de Sevilla durante 11 años, monseñor Juan José Asenjo, a toda la actividad que desarrolla la ONG entre los sectores más vulnerables de la sociedad. 

En vísperas de su despedida, que tendrá lugar el próximo sábado en la Catedral, Pérez de Ayala subrayó la “implicación” del actual administrador apostólico de Sevilla en toda la actividad de Cáritas y de forma particular en algunos proyectos, como es el caso del Centro Diocesano de Empleo o la empresa de inserción laboral Bioalverde, ambos servicios puestos en marcha durante su pontificado.

Por su parte, monseñor Asenjo destacó la eclesialidad de Cáritas. “Tenemos una Cáritas de lujo, bien orientada en lo que respecta a su eclesialidad”, refirió el administrador apostólico, quien incidió en “algo que no debería pasar desapercibido”: “Se trata de una de las instituciones, junto a Manos Unidas, que dedica un menor porcentaje de sus ingresos a su funcionamiento, con lo que prácticamente todo lo que se da a Cáritas llega a los más pobres”. “Los pobres han sido siempre un tesoro para la Iglesia”, concluyó monseñor Asenjo.

El que ha sido desde 2009 prelado hispalense reconoció que está viviendo “días de mucha emotividad”. “Estoy muy agradecido por las muestras de cariño que recibo estos días”, expresó monseñor Asenjo, quien aprovechó la rueda de prensa para lanzar un mensaje a los fieles, a los que pidió que sean “generosos” con Cáritas en las colectas que se realizarán el próximo fin de semana en toda la diócesis.

Fuente: Diario de Sevilla

Redacción

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