El coronavirus provoca la mayor caída de la historia del empleo en el sector turístico de Sevilla

Las contrataciones se desploman un 57% en bares y restaurantes y nada menos que un 95% en los alojamientos en el mes de agosto en relación al «dorado» 2019

Las duras consecuencias sociales y económicas de la pandemia del coronavirus Covid-19 están siendo múltiples y, en algunos casos, nefastas por culpa de las medidas de limitación de la movilidad entre países que se han debido imponer. El sector más afectado en este sentido es, sin duda alguna, el turismo, que en el caso de Sevilla capital ha atravesado el mes de agosto más negro de su historia por la falta de visitantes extranjeros. Así lo recalcaban los propios representantes del sector hace unos días y así lo confirman las cifras del estudio de coyuntura económica de este sector que ha venido realizando cada mes la Universidad de Sevilla para el Consorcio de Turismo del Ayuntamiento (ahora integrado en el

 ente Contursa), al que ha tenido acceso ABC y que refleja una realidad terrible, sobre todo si ésta se compara con la del ejercicio anterior. Se da la circunstancia, de hecho, de que esta comparativa del mes de agosto pone sobre la mesa los datos del mejor agosto de la historia de la ciudad, el de 2019, y los del peor de toda la serie, los de este año, demostrando que se ha pasado de la gallina de los huevos de oro a una situación tan crítica que se viene hablando ya de petición de rescate a las administraciones públicas para superar el otoño y el invierno y poder llegar de nuevo con ciertas constantes vitales a la temporada alta de 2021.

Las cifras son demoledoras. Y más teniendo en cuenta la fuerte dependencia que la ciudad tiene del turismo en particular (que generaba ya el 17% del total de la riqueza de Sevilla, según los datos oficiales más recientes) y de los servicios en general. Según el Observatorio de Turismo de la Hispalense, que se sirve de la información del propio Servicio Andaluz de Empleo, el paro total registrado en el sector durante el mes de agosto, sumando alojamientos y, por otro lado, bares y restaurantes, ha sido del 20,2%, con 81.699 personas del sector sin empleo. El año pasado, ese número de trabajadores estaba situado en 67.943, con un índice de paro de seis puntos porcentuales menos. Pero si duro es ese guarismo, mucho más lo son cuando se analiza cada uno de los dos sectores que lo conforman por separado.

La cruda comparación

De un lado, en el apartado que se denomina «servicio de comidas y bebidas», esto es, bares y restaurantes, ya hay más de 9.000 personas sin trabajo, cuando el año pasado la cifra era de 6.959, de modo que la subida comparando un año y otro ha sido del 30,4% nada menos. De otra parte, el apartado de «servicios de alojamiento» presenta un resultado aún más cruel: de 822 desempleados en agosto de 2019 se ha pasado a 1.258 este pasado agosto, algo que arroja una negra cifra deincremento del 53%. La suma de ambos apartados, que en los estudios sobre coyuntura turística se denomina «hostelería», en conjunto, indica un aumento del paro que roza el 33% en un año. Un verdadero batacazo por culpa del virus, que ha provocado que el aumento del paro en los hoteles, ese tremendo 53%, sitúe a este sector como el peor de todos los sectores productivos de Sevilla en este momento. En doce meses, la hotelería ha pasado de ser el motor de la capital andaluza al área con más desempleo de todas. Las limitaciones y restricciones para los viajes en muchos países han generado este enorme agujero.

Y si llamativos son los registros de desempleo, todavía más lo son los de contrataciones, con caídas estrepitosas que ni siquiera se adivinaban en julio al haber sido ese un mes algo mejor de lo esperado. Agosto, no, ni mucho menos. En lo referente a los bares y restaurantes de la ciudad, la contratación ha descendido un 57,2% con respecto a 2019, pasando de las 2.936 personas dadas de alta en agoto del año pasado a sólo 1.256 este año, menos de la mitad. Muchos bares y restaurantes de la ciudad, de hecho, han cerrado en verano de manera temporal o definitiva por la falta de clientes. Pero si mala es la coyuntura estival de la restauración, dramática puede considerarse la del alojamiento en Sevilla. Según ese análisis del Observatorio de Turismo, si en agosto del año pasado se contrató por parte de los servicios de alojamiento de la capital hispalense a 1.140 personas, este año se ha hecho exclusivamente con 46 personas. Ni medio centenar. Un número impactante que sitúa la caída en la contratación comparando un ejercicio con otro nada menos que en el 96%, un registro histórico por lo negativo del mismo. Sumando los dos apartados, alojamiento y bares, la bajada de la contratación en agosto ha sido casi del 70% en relación al 2019.

El estudio separa también los contratos indefinidos y los temporales, con descensos similares en ambos apartados aunque más acentuadas en los indefinidos vinculados a los hoteles y alojamientos turísticos, mientras que en los bares y restaurantes la caída es mayor en los contratos temporales, que son bastante más usuales en este ámbito. La contratación indefinida ha descendido en los hoteles y alojamientos de la ciudad un 82,1%, mientras que en este sector la bajada de la contratación temporal ha sido del 56%. En cuanto al apartado de los bares y restaurantes, los contratos indefinidos han caído este mes de agosto un 47,2% con respecto al mismo mes del año anterior, mientras que la disminución de las contrataciones temporales ha sido mayor en este sector, situándose en el 54,5% en comparación con 2019. Sumando ambos campos, los contratos indefinidos han bajado un 49,7%, mientras que los temporales se han reducido un 54,6%.

Fuerte dependencia

El coronavirus, como se puede apreciar en las cifras de agosto de manera contundente, ha frenado en seco la euforia turística en la que vivía Sevilla capital los cuatro o cinco últimos años, con plusmarcas históricas superadas prácticamente mes a mes. Desde que se desató la pandemia, sin embargo, esos números y esa dependencia se volvieron en contra de la ciudad. Con casi 225.300 desempleados en abril, Sevilla encabezó ya la subida del paro en España el primer mes en que se midió por completo la incidencia del coronavirus en el tejido productivo. El Ayuntamiento, de hecho, calculó en 1.300 millones de euros el impacto que supuso la cancelación de sus dos fiestas principales —400 millones la Semana Santa y 900 la Feria—, lo que supone el 4,5% de su producto interior bruto (PIB). La capital de Andalucía cerró 2019 con su récord de visitantes, 3,1 millones (3,8% más que el año previo), y de pernoctaciones, 6,7 millones (un 5,3% más que en 2018).

El cambio brusco de escenario está haciendo que buena parte del sector reclame ya un rescate a las administraciones, como hacía ver hace unos días el presidente de la Asociación de Hoteles de Sevilla, Manuel Cornax, quien alertó de la «difícil situación» del otoño y el invierno por la cancelación de muchos congresos y convenciones que se habían previsto y que aludió abiertamente a la ayuda por parte del sector público. «Empieza a ser necesario un rescate que incluya que los expedientes de regulación de empleo temporales sean asumidos íntegramente por la Administración y que se produzcan exoneraciones fiscales», indicaba.

Fuente: ABC

Redacción

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