10 julio 2020

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«Esto no puede volver a ocurrir y que no estemos preparados»

Los jefes de Neumología y Medicina Interna del Macarena afrontan los mayores desafíos con el Covid-19 y explican cómo se prepara el hospital para convivir con el coronavirus de cara al otoño

La desescalada no existe en el sistema sanitario. Mientras la práctica totalidad de los españoles empezaba a recuperar con plenitud hábitos y rutinas perdidas hace meses, en los hospitales la actividad no ha cesado. Dejando atrás el estrés asistencial con el que se afrontó en un primer momento la peor crisis sanitaria de los tiempos modernos, en el Hospital Virgen Macarena tienen claro que estar preparados es la única vía posible para no repetir «errores» del pasado. Adquisición de equipos y material, asegurar circuitos, establecer áreas disponibles que puedan asumir los casos que vayan surgiendo y hasta obras para adaptar la atención a la convivencia con una enfermedad, la Covid-19, que sigue ahí aunque parezca que empieza a evaporarse. 

«El nivel de nuestro trabajo como organizadores y de gestión es casi tan alto como en la fase inicial fue el asistencial. No es la misma angustia, eso sí, pero ahora mismo nuestro trabajo es muy intenso por lo que pueda pasar en octubre», explica Agustín Valido, jefe de Neumología del Hospital Virgen Macarena y que ha codirigido junto a las unidades de Enfermedades Infecciosas y Medicina Interna el crucial Equipo Covid en la lucha contra la pandemia y una de las ramas de la Medicina que afronta los mayores desafíos con la Covid-19.

La misma visión tiene su compañero y jefe de Medicina Interna, Miguel Ángel Rico. «Mientras la sociedad ha vivido una desescalada, nosotros hemos estado preparándonos para una escalada, para ir nosotros por delante y que no nos ocurra como nos ha pasado ahora. Estamos elaborando un protocolo de diseño de reparto de profesionales, de áreas, obras, dotación de servicios específico como la nueva unidad de cuidados intermedios e intentamos ahora ir por delante ya que antes hemos ido por detrás», manifiesta.

EL HOSPITAL ESTÁ HACIENDO OBRAS PARA PODER ADAPTAR LA ATENCIÓN A PACIENTES CON COVID Y CON OTRAS PATOLOGÍAS

Que lo vivido hace apenas tres meses no puede volver a repetirse es lo más importante ahora que el virus parece dar un respiro. Prever, organizar y estar preparados son las tres máximas con las que los profesionales trabajan sin bajar la guardia. «Para nosotros, lo principal ahora es prepararnos. Estamos en una fase en la que tenemos que planificarnos con todas esas cosas que ya sabemos que podíamos haber hecho mejor pero que antes no nos dio tiempo y organizarnos por si hubiera rebrotes. Hemos hecho muchísimos cambios antes y muy rápidos y ahora tenemos que hacerlo todo en previsión y eso requiere muchísimo trabajo. Lo que está claro es que esto no puede volver a ocurrir y no estar preparados», dice Valido.

«Parece que vamos doblando el pico hace ya tiempo, pero lo que no podemos es relajar la vigilancia», añade el médico internista Miguel Ángel Rico. «Yo creo que ese es el mensaje más importante. La vigilancia tiene que mantenerse porque todavía hay casos y porque todavía tenemos que aplicar medidas de prevención que son importantísimas. Vamos venciendo, pero esto no se ha acabado y estamos expectantes a ver qué pasa porque aprendemos todos los días de esta nueva enfermedad de la que todo el mundo se pregunta por el futuro y nadie lo sabe. Lo importante es que hemos aprendido, nos estamos preparando para lo que pueda pasar y no nos debemos relajar del todo todavía», afirma.

Mientras se preparan para un futuro incierto, los profesionales no olvidan un pasadonunca antes vivido. Los doctores Valido y Rico destacan como por primera vez han visto funcionar el hospital con más de ocho alas (la quinta planta completa y tres zonas de la segunda) y cientos de profesionales de distintas especialidades dedicados a una única patología. Unos momentos en los que el estrés, los cambios constantes y la carga de trabajo los marcará para siempre. «Cambiamos nuestra forma de trabajar de la noche a la mañana para tratar una enfermedad que desconocíamos y con un alto nivel de contagiosidad de la que no sabíamos los límites y ante la que imaginábamos nuestros recursos se iban a quedar siempre cortos», explica el doctor Rico.

La incertidumbre y los constantes cambios organizativos provocaba una situación de ansiedad que también se vivía en la calle. «El nivel de estrés era altísimo en todos los estamentos, desde el que estaba atendiendo a los pacientes, al que tenía que hacer los cambios organizativos y la adaptación de los protocolos. Pero también en los usuarios. La ansiedad y angustia de los pacientes no Covid fue muy importante. La gente venía con miedo al hospital porque tenía pánico al contagio», relata el doctor Valido, y añade Rico, «tuvimos que ser capaces de adaptarnos a muchísimos cambios que eran por día o incluso horas. Lo que se publicaba hoy al día siguiente se modificaba o ampliaba», recuerda. 

Poder mantener la atención del resto de pacientes no Covid y darles «seguridad» a su atención, es otro de los retos con los que el sistema sanitario afronta la llegada de posibles rebrotes. «Tenemos que garantizar que si vuelve a ocurrir una situación como la que hemos vivimos podamos dar una atención mucho más preparada al resto de pacientes. Ahora se ha hecho todo a prisa y corriendo y, podemos decir, nos hemos adaptado, pero tenemos que organizar que si vuelve a ocurrir podamos seguir atendiendo a otros pacientes y darles la seguridad de que pueden ser atendidas aquí, sin miedo», relatan los profesionales.

Los doctores Miguel Ángel Rico y Agustín Valido durante la entrevista.
Los doctores Miguel Ángel Rico y Agustín Valido durante la entrevista. / M. G.

Sobre la enfermedad, lo aprendido en estos meses les ha permitido conocerla mucho más y aplicar tratamientos eficientes con los que se ha conseguido reducir la virulencia de la enfermedad en algunos pacientes. «En el último mes o mes y medio, prácticamente no han bajado pacientes a UCI», destaca el jefe de Neumología. El doctor Valido explica como la dificultad del tratamiento de la neumonía que provoca el coronavirus recae en un proceso inflamatorio que no se limita a los pulmones. «La inflamación es tan extensa que hace que los pulmones fracasen y no puedan llevar a cabo un función de intercambio gaseoso», resume. 

Las diferencias entre las neumonías comunes y las bilaterales a las que el Equipo Covid ha tenido que hacer frente durante estos meses consisten fundamentalmente en el hecho de que quienes las producen son gérmenes diferentes, una es una bacteria y otra un virus. Generalmente una neumonía es comunitaria y lo que va a cambiar es cómo responde el organismo, «en este caso el pulmón», –matiza el doctor– en un tipo de infección o de otro, con procesos inflamatorios a nivel pulmonar que son totalmente diferentes. «En el caso del Covid afecta a las estructura distales y genera un proceso inflamatorio que da lugar a una situación de fracaso respiratorio asociado a un distres respiratorio del adulto donde la carga inflamatoria es altísima y genera muchos trastornos que impiden un adecuado intercambio de gases que es la función principal que tiene el pulmón y da una afectación extensa, generalmente difusa y bilateral», explica Valido, que no resta gravedad al resto de neumonías: «Resultan también de un proceso inflamatorio, que puede ser también igualmente graves, pero no suelen tener una extensión periférica y por ello su proceso inflamatorio es diferente con consecuencias distintas».

Precisamente, para especializar más la atención de unos pacientes con niveles degravedad «muy variables», dentro de esa organización forzosa con la que el hospital afrontó el momento álgido de la pandemia, se llegó a crear una unidad de monitorización Covid-19, la Unidad de Cuidados Respiratorios Intermedios (UCRI), para mejorar el control de aquellos pacientes diagnosticados que sin ser susceptibles de ingresar en la Unidad de Cuidados Intensivos (UCI), sí requieren un nivel de asistencia superior al que pueda precisar en una planta de hospitalización convencional. «Tuvimos que crear esta unidad intermedia de un día para otro con un importante desgaste a la hora de poder ponerla en marcha, pero con la que pudimos conseguir un mayor control de esos pacientes que iban evolucionando a peor mejorando a nivel de tratamientos, vigilancia o soporte respiratorio, sin tener que pasar a la UCI. Es decir organizamos los pacientes por su gravedad, en planta, intermedios y UCI, que eran los más graves», destacan los profesionales.

El neumólogo Agustín Valido en un momento de la entrevista.
El neumólogo Agustín Valido en un momento de la entrevista. / M. G.

Las secuelas, también están en estudio. El hospital tiene en marcha una consulta para tratar a los pacientes que han sido tratados con neumonía por Covid, con revisiones a los tres y seis meses. Dificultad respiratoria, fibrosis pulmonar, posibles trombos, pérdida de gusto y olfato… son algunas de las complicaciones que pueden padecer los enfermos de coronavirus, tanto durante como después de superarlo, y son fruto de la naturaleza del virus y también consecuencia del tiempo de reposo. Aunque muchos de los curados ya las describen, todavía es pronto para asociarlas directamente a la infección. «No podemos hablar aún de porcentajes, pero sí de que hay un grupo de pacientes que evolucionan ahí y tenemos que estar pendientes. El pulmón, aunque uno se sienta curado, tarda un tiempo en recuperar su funcionalidad inicial, hay que dar ese tiempo para ver si realmente se recupera o lo consideramos una secuela», afirma el doctor Valido. Sobre aquellos problemas no respiratorios y que también han sido experimentados por algunos de los infectados, el doctor Rico afirma que, «hasta ahora», el porcentaje es muy bajo y «parecen situaciones reversibles.

Sobre evolución de la pandemia en los próximos meses y la llegada de un otoño en el que el virus convivirá con la gripe estacional, los profesionales se mantienen «expectantes». «Pensar en un final es buscar una fase de relajación que nosotros no nos podemos permitir. Ahí fuera sigue habiendo casos, aunque sean esporádicos y el sistema sanitario no los sufra de manera importante, pero pensar en dar esto por finalizado, no. Sobre todo, entre otras cosas, es porque nosotros como población no estamos protegidos dada la baja inmunidad demostrada», explica el neumólogo Agustín Valido.

«Que todo ahora sea positivo después de noticias muy malas contribuye a que en un momento haya una relajación excesiva. Ya estamos empezando a ver reuniones de grupos que no son recomendables y eso eso es lo que queremos combatir. No es cierto que ya se haya terminado. Y lamentablemente, con una patología tan contagiosa como esta, pequeños grupos de personas que actúen mal, pueden ocasionar un mal a grandes grupos de población. De ahí la importancia de mantener las medidas de prevención», concluye el jefe de Medicina Interna del Macarena.

De todo este tiempo, los doctores Valido y Rico se quedan con la respuesta de los profesionales a una situación inédita. «Como siempre pasa los profesionales y la organización han respondido fabulosamente. Entre los compañeros, la respuesta ha sido espectacular ofreciéndose voluntariamente a hacer guardas tras finalizar su trabajo, incluso en aquellos servicios que no tienen tanta implicación con las patologías respiratorias e infecciosas, que pedían unirse a nuestras guardias o en Urgencias», afirma el doctor Rico. También destacan la adaptación de la ciudadanía que vio como su vida cambió radicalmente de un día para otro. «Los pacientes que no tenían Covid aceptaron un tipo de atención de teleconsulta sin ningún tipo de pega y pudimos hacerlo con médicos que nunca antes lo habían hecho y que asumieron otro reto inesperado».

La «contrarreloj» de la vacuna y el «acierto» de los tratamientos

Investigar y conocer los virus contra los que luchar con una vacuna tiene su tiempo, «años», en palabras del jefe de Medicina Interna del Macarena, Miguel Ángel Rico. «No es sólo diseñar la vacuna, sino probarla y que tenga seguridad. De lo que se está hablando de tenerla en tan poco tiempo, no parece muy factible de momento», destaca. Mucho más cerca están los tratamientos con los que ya se ha demostrado cierta eficacia. «Sobre eso si hay varios ensayos interesares. Aquí tenemos tratamientos con sueros de personas que han pasado la enfermedad y quizás por ahí llegamos a algo positivo antes que con la vacuna, pero todo eso está muy en ciernes porque estamos muy al principio», mantiene el doctor. «Estamos en una carrera contrarreloj», destaca el jefe de Neumología, Agustín Valido. «Probablemente no hay ningún germen con el que se haya trabajado tanto buscando una vacuna efectiva. Y eso tiene unos tiempos y hay que controlar que sean seguras y efectivas. Nosotros en el hospital, no contamos tanto con ella como con contar con hacer las cosas bien, ser prudentes y estar preparados para lo que pueda ocurrir. Que aparece, pues estupendo», dice.

Fuente: Diario de Sevilla