Las alertas de exposición al coronavirus ya aparecen en los móviles españoles

La tecnología que Apple y Google han desarrollado para rastrear contagios de coronavirus ha comenzado a aparecer en los dispositivos móviles con iOS y Android. Ambas compañías ya avanzaron la semana pasada que iría desplegándose por varios países, entre ellos España, como base para una futura aplicación oficial para detectar y notificar contactos del SARS-CoV-2.

Por ahora lo único que hay es eso, la base. Ni están rastreando nuestro teléfono ni vigilándonos (al menos no más de lo que habitualmente registran nuestros comportamientos docenas de aplicaciones que tenemos instaladas). Ni esas dos compañías ni tampoco el Gobierno.

Lo que ha aparecido en los móviles dentro de los ajustes de Google es una opción llamada Notificaciones de exposición a la Covid-19 con la que no se puede hacer mucho más aparte de leer qué es exactamente.

Como ya se supo hace unas semanas, ese ajuste es el que utilizará la aplicación por la que opte el Gobierno para rastrear los contagios (si es que lo hace, porque hasta ahora tanto el ministro de Sanidad, Salvador Illa, como sus colaboradores se han mostrado esquivos sobre la cuestión). Sanidad tiene publicada una app llamada Asistencia Covid-19 que proporciona en esencia información sobre la pandemia, aunque incluye un autodiagnóstico y solamente funciona en algunas comunidades; al resto de ciudadanos les remite a las de su propia región (Salud Responde, en el caso de Andalucía). De la prueba piloto que iba a ponerse en marcha en Canarias no ha trascendido demasiado.

Al margen de los casos ya conocidos de China, Corea del Sur o Singapur, en Europa no se ponen de acuerdo sobre si utilizar o no la tecnología de Apple y Google. Francia se enfadó mucho cuando supo que no iba a poder rastrear la ubicación de sus ciudadanos y ha desarrollado una app propia independiente. Mientras, en Italiase va a lanzar la semana próxima a modo de prueba en cuatro regiones una llamada Immuni que usa la base proporcionada por las firmas californianas y en el Reino Unido no lo tienen muy claro, porque están trabajando en programas a partir de la API de Apple y Google y también en otros propios mucho menos garantistas con la privacidad de los usuarios, en la línea de los franceses.

En el caso de las que opten por lo que proponen Apple y Google y estén avaladas por las autoridades sanitarias, se valdrán del Bluetooth para detectar si estamos demasiado cerca durante demasiado tiempo de alguien que haya dado positivo al SARS-CoV-2.

Como dejaron claro Apple y Google, todas las aplicaciones que empleen esta tecnología deben garantizar la privacidad de los usuarios. A cada uno se le asignará un identificador anónimo, aleatorio y temporal que no podrá ser asociado a un individuo concreto. Ese identificador está encriptado, al igual que toda la información de la aplicación o los datos sobre con qué personas está, que no se envían ni se almacenan en ningún servidor centralizado porque no salen del dispositivo.

Y lo que es aún más importante: estas aplicaciones no podrán ser (al menos en la UE) obligatorias, ni su instalación, ni su uso ni tampoco indicar en ellas si estamos o no contagiados con el coronavirus. El ciudadano debe tener siempre el control.

Evidentemente, para que estos programas cumplan su objetivo -controlar los futuros rebrotes y la temida segunda ola de la Covid-19-, su uso debería ser masivo, sus parámetros estrictos (distancia y tiempo necesarios para la exposición) y tanto casos sospechosos como confirmados deberían indicar su situación epidemiológica en la app para que inmediatamente todos aquellos con quienes se hayan cruzado reciban una alerta y se sometan a las pruebas pertinentes. Sí, todo eso sería útil para mantener a raya la pandemia, pero también sería ilegal. Al menos en la UE.

Vía: Diario de Sevilla

Redacción

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