El incendio de la residencia Domus de Sevilla lo causó de manera intencionada una anciana residente

La autora usó un mechero que le fue intervenido en la habitación, pero no ha podido ser procesada porque presenta un deterioro cognitivo severo

Policías, familiares y vecinos trasladando a los ancianos de la residencia – J. M. Serrano

El pasado 6 de enero se cumplía elprimer aniversario de una noche terrible,  cuando salió ardiendo la residencia de ancianos Domus VI de la calle Baltasar Gracián. Una residente murió y otras veinte personas tuvieron que ser hospitalizadas. En la memoria colectiva, los vecinos que se lanzaron a la calle para ayudar a los servicios de emergencias a sacar a unos ancianos ateridos a los que trataban de darles calor con mantas. Desde aquella noche había una incógnita por resolver: qué fue lo que causó un incendio con un foco muy virulento que inundó de humo en cuestión de pocos minutos el edificio por completo. ABC ha tenido acceso al auto judicial que pone fin a las diligencias que se abrieron aquella noche. La mano de una mujer residente estuvo detrás de todo aquello. Y no fue un accidente.

La magistrada Pilar Ordóñez, del juzgado de Instrucción nº 10 de Sevilla, dictó el pasado mes de septiembre un auto de sobreseimiento ante la imposibilidad de continuar con la causa penal ya que la responsable del incendio, según la investigación realizada por el Grupo de Homicidios y la Policía Científica, es una persona a la que no se puede procesar porque presenta un deterioro severo cognitivo.

En ese auto se hace un relato de cómo ocurrieron los hechos, que clarifica las dudas que aún seguían sobrevolando sobre un incendio que causó una honda conmoción en la sociedad sevillana por el perfil de las víctimas y porque ocurrió en una fecha señalada: la noche de Reyes. La Policía supo rápido quién había podido causar el fuego gracias a las cámaras de seguridad que hay en el interior de la residencia.

Los ancianos fueron trasladados en autobuses aquella noche
Los ancianos fueron trasladados en autobuses aquella noche – J. M. Serrano

En la grabación de aquella noche se vio cómo una anciana salía de su habitación, la 217, a las 22.44 de la noche, entraba en el cuarto de la lencería y lo abandonaba a las 22.46. No había transcurrido ni un minuto cuando la cámara grabó un resplandor que salía del almacén y las llamas que se colaban por la puerta. La mujer que murió en el incendio tenía la habitación contigua al foco del incendio, la 218. 

La Policía identificó a la anciana que salía en el vídeo, una mujer que entonces tenía 87 años a la que no podían interrogar debido al deterioro de sus facultades mentales. En su habitación le encontraron un mechero rojo que los agentes creen que llevaba guardado en una mano cuando entró en el almacén: «En las imágenes del circuito de videovigilancia se observa que porta un objeto en su mano derecha, la cual lleva entrecerrada», relata el auto. Parte de ese objeto sobresalía de la mano y la Policía cree que se trataba del mechero.La mujer que dormía en la habitación junto al almacén incendidado murió y otras 20 personas fueron hospitalizadas, muchas por inhalación de humo

Tras las averiguaciones del Grupo de Homicidios, fue el turno de la Policía Científica, que al analizar el almacén, que había quedado completamente destruido, confirmaron que no se había producido ningún cortocircuito ni encontraron la fuente de ignición; por lo que se abrieron dos hipótesis: el fuego la destruyó, en el caso de que fuera por ejemplo un cigarrillo mal apagado, o la anciana se llevó lo que había encendido la llama.

El informe policial concluye que el incendio no pudo tener un origen accidental por el desarrollo tan rápido que tuvo. «Fue necesaria la conducta humana». La investigación sostiene que la hipótesis más probable es que le prendió fuego a algún material combustible. Hay que recordar que en ese almacén se guardaban productos de limpieza; lo que explicaría que en apenas unos segundos desde que ella abandonó el almacén se produjera una deflagración.

No ha podido ser interrogada 

La anciana fue explorada por un médico forense, que dictaminó que a efectos judiciales es inimputable porque presenta una demencia muy avanzada, que le afecta gravemente sus capacidades mentales. En el auto se detalla cómo durante la exploración no podía mantener un relato medianamente coherente, alternando con momentos de amnesia, un discurso parco y farfullante y mostrándose poco colaborativa. 

Con este diagnóstico, la magistrada determina que no se la puede someter a un proceso judicial: «La investigada no puede ser oída en declaración, no es capaz de entender ni comprender los hechos que se le imputan y ello causaría una importante lesión al derecho de defensa y a un proceso con todas las garantías si continuáramos la presente investigación, pendiente únicamente de su declaración, al constar en la causa todos los informes periciales sobre el origen y circunstancias de los hechos investigados, siendo imposible además adoptar medida alguna al no existir sentencia que acredite su autoría«.La titular del Instrucción 10 de Sevilla apunta a una posible negligencia en la vigilancia de esta anciana que pudiera derivar en responsabilidades civiles

La juez sí señala a los familiares de los afectados en el incendio una posible vía para depurar responsabilidades, eso sí a nivel civil después de que la investigación haya determinado quién fue la responsable del incendio que se cobró una vida humana y que no pueda ser juzgada. En concreto, la magistrada afirma que en las actuaciones se desprende que pudo existir «culpa in vigilando por parte de la dirección de la residencia». Se refiere así a que serían responsables de las acciones que cometió la residente a la que tenían la obligación de cuidar. Esa misma residencia ya había sido noticia durante la fase más dura de la pandemia en la primavera de 2020 porque fue una de las más afectadas por el Covid-19. En el mes de abril se produjo un brote en sus instalaciones que provocó la muerte de 16 ancianos, lo que obligó a la Junta de Andalucía a intervenir el recinto.

El auto, junto con el informe del médico forense fue remitido al Ministerio Fiscal para que valorara la posibilidad de incapacitar a la anciana investigada. Se cierra así la investigación de un incendio que encogió el alma de los sevillanos. Fue también un ejemplo de solidaridad y de despliegue de recursos como los autobuses Tussam que se liberaron para trasladar a los ancianos o la habilitación del pabellón de San Pablo como gran sala de triaje.

Fuente: ABC

Redacción

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