«Si hay algo de esta pandemia a lo que no nos acostumbraremos nunca es a la muerte en soledad»

El doctor José María Domínguez Roldán, intensivista en el Virgen del Rocío y vocal de la SAMIUC, reconoce que la remisión de la tercera ola ya se está empezando a notar en las UCI sevillanas tras varias semanas en las que algunos centros han tenido que «duplicar» el número de camas

El médico intensivista José María Domínguez Roldán, en el entorno hospitalario del Virgen del Rocío. / JOSÉ ÁNGEL GARCÍA

La lucha contra la pandemia sigue su curso en Sevilla, sobre todo, para los sanitarios que se exponen ante el peligro cada día para salvar otras vidas y que muchas veces acaban contrayendo la enfermedad. El doctor José María Domínguez Roldán, especialista en la UCI del Hospital Virgen del Rocío y miembro de la Junta Directiva de la Sociedad Andaluza de Medicina Intensiva y Unidades Coronarias (SAMIUC), de la que es vocal por Sevilla, reconoce que las unidades de cuidados intensivos de la provincia han llegado al límite en esta tercera ola. En esta línea, subraya que el repunte de ingresos de mediados de enero, en un momento en el que todavía se estaban tratando a pacientes de la segunda, obligó a algunos hospitales a «duplicar» el número de sus camas estructurales para poder dar atención a todos los pacientes críticos que llegaban. A pesar de la fuerte presión asistencial en la UCI, el facultativo deja claro que no han faltado medios materiales, pero que sí ha resultado «muy difícil conseguir rápidamente» profesionales cualificados.

En un momento en el que la presión asistencial empieza a bajar y que, incluso ya, se empieza a notar en las UCI, el facultativo destaca cómo la «preocupación» por la suficiencia de camas para atender a pacientes críticos Covid y no Covid es algo que acompaña al intensivista desde el principio de la pandemia. Una pandemia que, asegura, marcará a los especialistas en cuidados intensivos «para siempre», pero en la que la «tensión diaria» no les ha permitido hasta el momento pensar en la «ingente labor» que están desarrollando ni en el «desgaste» que están padeciendo.

– ¿En qué situación están las Unidades de Críticos en Sevilla?

En este momento, se empieza a observar un descenso del número de pacientes con infección Covid ingresados en las unidades de cuidados intensivos de Sevilla. Sin embargo, durante la tercera ola de la pandemia, hubo hospitales que tuvieron que duplicar el número de sus camas estructurales para poder dar atención a todos los pacientes críticos de la provincia. Esta situación se ve ahora parcialmente aliviada tanto por el descenso de la incidencia de contagios, que ya se venía observando desde hace unos días, como por la apertura de las camas del Hospital de Emergencias Covid.

«LA PREOCUPACIÓN POR EL COLAPSO SIEMPRE ESTÁ, TODO DEPENDE DEL NÚMERO DE HOSPITALIZADOS»

– ¿Se ha temido en algún momento por el colapso de las UCI en Sevilla?

La preocupación por la suficiencia de camas para atender a pacientes críticos Covid y no Covid durante la pandemia ha sido una constante desde el principio, y sigue siéndolo. En Andalucía, la Sociedad Andaluza de Medicina Intensiva y Unidades Coronarias (SAMIUC) realiza semanalmente un análisis de la situación en las unidades de cuidados intensivos (públicas y privadas) analizando múltiples aspectos de la situación de las UCIs como, por ejemplo, número de pacientes intubados, número de altas, etc., y realizando previsiones sobre la necesidad de camas de críticos para las semanas siguientes. Ello ha permitido estimar con cierta antelación las necesidades de camas de UCI, lo que ha posibilitado la adecuación de espacios y personal para la atención suficiente a pacientes críticos. No obstante, la preocupación por el colapso siempre ha existido ya que el número de ingresos en UCI depende del número de pacientes hospitalizados, y este del número de pacientes que se contagian cada semana. A la larga, el número de pacientes ingresados en UCI se correlaciona con la incidencia acumulada de pacientes contagiados por el virus SARS-CoV2. Por otra parte, no podemos olvidar que además de los pacientes con infección Covid existen otros pacientes críticos en las unidades de cuidados intensivos, y a los que también nos debemos. El trabajo en las unidades de cuidados intensivos conlleva no solamente la actividad clínica directa sobre el paciente, sino también la organizativa, la cual debe realizarse sincrónica con toda la actividad hospitalaria.

– ¿Se ha tenido que plantear en algún momento el tener que seleccionar, escoger entre pacientes que tengan más posibilidades de salir que otros?

Antes del ingreso de pacientes en las unidades de cuidados intensivos se analiza siempre la probabilidad de que el tratamiento y la monitorización en UCI pueda aportar posibilidades de supervivencia a fin de evitar tratamientos fútiles. La futilidad terapéutica consiste en la realización de tratamientos no útiles, que solamente consiguen prolongar la vida del paciente a pesar de que el paciente no tenga unas expectativas de vida razonables. Durante la pandemia se han seguido estableciendo las mismas reglas para la evaluación de los pacientes antes de su ingreso en las unidades de cuidados intensivos. Evitar la futilidad y el encarnizamiento terapéutico es una buena práctica clínica que se ha mantenido durante la pandemia tanto con pacientes Covid como no Covid. Por otra parte, la capacidad de predicción de ingresos que se ha mantenido en las unidades de cuidados intensivos de Sevilla y Andalucía ha posibilitado que, no sin dificultades, se fuesen realizando reorganizaciones estructurales y funcionales de los servicios de medicina intensiva, lo que ha permitido el ingreso en camas de críticos (estructurales o funcionales) siempre que el paciente podía beneficiarse del tratamiento intensivo. Ello, por otra parte, ha implicado la sincronización de actuaciones de los servicios de medicina intensiva con otras áreas y especialidades médicas del hospital, lo cual ha ayudado a adecuar la toma de decisiones clínicas y éticas en los pacientes críticos.

– Los intensivistas están haciendo un esfuerzo sin precedentes para salvar vidas en las UCI. ¿Cómo lo están sufriendo? ¿Mayor intensidad y desgaste psíquico?

El personal de cuidados intensivos ha sido especialmente tensionado durante la pandemia Covid. Esfuerzo físico, psíquico, emocional, e incluso un estrés científico han marcado, y sigue marcando, la tarea diaria de todos los profesionales de las unidades de cuidados intensivos desde el comienzo de la pandemia. La enfermedad Covid 19 no tiene un tratamiento específico, ello también ha obligado a un esfuerzo de investigación científica. De hecho, en los hospitales de Sevilla se han iniciado sesiones científicas conjuntas de los servicios de medicina intensiva de la provincia a fin de intentar mejorar los resultados clínicos.

En cuanto al cansancio y estrés emocional, probablemente no ha habido tiempo suficiente para que los intensivistas hayamos podido pensar sobre la ingente labor que estamos desarrollando y la carga de todo tipo que estamos sufriendo. No hay tiempo para pensar en nosotros mientras haya pacientes que requieran nuestra atención. Probablemente cuando esta pandemia acabe, el esfuerzo de los intensivistas tenga repercusiones por la gran intensidad de tensiones que estamos teniendo durante el último año. Pero de momento, repito, no hay tiempo para pensar, el paciente es lo primero.

«NO HAY TIEMPO PARA PENSAR EN NOSOTROS MIENTRAS HAYA PACIENTES QUE ATENDER»

– También sobre el personal, ¿se han visto las unidades apuradas por falta de intensivistas en Sevilla?

Las unidades de cuidados intensivos son áreas hospitalarias altamente tecnificadas, no obstante, el factor determinante del tratamiento y cuidados del paciente son los profesionales sanitarios (médicos intensivistas, y enfermeras de cuidados intensivos) que son capaces de emplear esa tecnología en beneficio del paciente. Aunque en determinados momentos de la pandemia se temió qué no hubiese suficientes recursos materiales en la provincia de Sevilla siempre hemos tenido recursos materiales suficientes (respiradores, monitores, etc…) para la atención a los pacientes críticos con enfermedad por Covid y no Covid. Lo que es más difícil, por no decir imposible, es conseguir rápidamente profesionales con alta cualificación.

En la actual pandemia ello se ha solventado, con un sobreesfuerzo de los intensivistas (incremento del número de turnos por semana, mayor número de guardias, etc). Igualmente, se han acelerado los procesos de formación para profesionales de nueva incorporación. Además de ello, en las unidades de cuidados intensivos se ha recibido el apoyo de otros especialistas médicos que, sin ser intensivistas, han participado y participan, en colaboración con los médicos de las unidades de cuidados intensivos, en la atención a pacientes críticos. El objetivo es siempre la atención suficiente al paciente crítico Covid y no Covid.

– Los contagios llevan semanas cayendo, ¿Se nota ya la remisión de la tercera ola en las unidades de intensivos?

Actualmente ya se está produciendo una disminución en el número de pacientes Covid 19 ingresados en las unidades de cuidados intensivos. Este número siempre depende del número de contagios diarios, así como del número de pacientes ingresados en planta de hospitalización. A la disminución de incidencia de contagios le sigue, algunos días después, una disminución del número de ingresos hospitalarios, y unas semanas después el número de ingresos en las unidades de cuidados intensivos. El ingreso en la UCI de pacientes Covid tiene una latencia aproximada de 2-4 semanas desde el comienzo de la infección.

– Durante las navidades se han contagiado familias completas, ¿se refleja eso también en las unidades de Críticos?

En esta tercera ola se han producidos más contagios de grupos familiares que en las anteriores y, en consecuencia, mayor número de infecciones en estos grupos. No obstante, la vulnerabilidad a la infección por el virus SARS-CoV-2, y sobre todo la necesidad de ingresar en la unidad de cuidados intensivos está relacionada con ciertos factores de riesgo, entre los que se encuentran obesidad, diabetes mellitus, hipertensión que determinan una cierta fragilidad clínica de los pacientes.

«ESTAMOS ATENDIENDO PACIENTES CRÍTICOS EN LA FRANJA ENTRE 60 Y 70 AÑOS, AUNQUE INCLUSO HAN INGRESADO POR DEBAJO DE 40 AÑOS»

– ¿Ha bajado la media de edad de los pacientes en esta tercera ola?

Aunque los factores que anteriormente se han mencionado son claves para para enfermar gravemente por el virus SARS-CoV-2, determinados grupos etarios, como el de los ancianos, son más vulnerables a la infección y al riesgo de mala evolución. Sin embargo, también es cierto que, en los últimos meses, se ha visto un incremento del número de pacientes críticos en la franja entre 60 y 70 años, aunque incluso han ingresado en UCI pacientes por debajo de 40 años.

– ¿Qué porcentaje de pacientes que ingresan en el hospital por covid requieren UCI?

De acuerdo a la base de datos de la SAMIUC, durante la segunda ola ingresaron en UCI aproximadamente el 1% de los pacientes contagiados por el virus SARS-CoV-2. Durante la tercera ola ese porcentaje de pacientes se ha llegado a elevar incluso al 1,6% de todos los pacientes contagiados.

– ¿Cuál era la tasa de mortalidad en las UCI de Sevilla en la etapa pre Covid y cuál es ahora?

La enfermedad crítica por el virus SARS-CoV-2 se acompaña de una alta mortalidad. Si previamente a la pandemia la mortalidad en UCI estaba entre el 10 y el 15%, la mortalidad asociada a Covid 19 se eleva hasta el 40%, siendo un factor de riesgo para ello el desarrollar una insuficiencia respiratoria refractaria secundaria a neumonía por el virus.

«EN LAS UCI NO EXISTEN PACIENTES DE PRIMERA Y DE SEGUNDA, SE LES DA A TODOS LA MISMA ATENCIÓN»

– En cuanto al resto de patologías, ¿existe el riesgo de que se vean perjudicadas?

No existen enfermos de primera y segunda en las unidades de cuidados intensivos, todos merecen la máxima atención. Todos los pacientes críticos han sido tratados en esta pandemia. No obstante, ha disminuido la incidencia de determinados grupos de pacientes que requieren ingreso en UCI. Así, por ejemplo, durante la primera ola disminuyeron significativamente traumatismos graves debido a accidentes. Igualmente, durante toda la pandemia, sobre todo en el pico de cada ola, ha disminuido el número de pacientes con cirugías demorables que requerían ingreso en UCI.

– ¿Recibe la misma atención hospitalaria un paciente en un puesto estructural que en los que se han tenido que improvisar para poder dar respuesta a la creciente presión asistencial?

Como comentaba anteriormente, el tratamiento de los pacientes críticos se sustenta en tecnología y profesionales cualificados. Para atender adecuadamente a pacientes críticos en camas funcionales de UCI el apoyo tecnológico ha sido suficiente, y la labor de los intensivistas ha asegurado con un esfuerzo sobrehumano, y la colaboración de otras especialidades médicas, la suficiencia terapéutica en los enfermos críticos.

– ¿Ha sido esta tercera ola peor que las dos anteriores?

Las tres olas de la pandemia que llevamos vividas han sido suficientemente trágicas como para no hacer comparaciones. El coste de vidas humanas así como el impacto en salud para la población y para los profesionales sanitarios han adquirido dimensiones nunca imaginadas por nuestra sociedad.

– ¿Qué momento de la pandemia le ha marcado en su día a día como intensivista?

Esta pandemia marcará a los intensivistas para siempre, y nos hará ver la vida de modo diferente. Las experiencias vividas por los médicos intensivistas son múltiples, por ejemplo, el miedo al contagio, especialmente durante la primera ola cuando los mecanismos de contagio eran poco conocidos, marcó no solamente el miedo de los profesionales a contagiarse, sino también el de contagiar a nuestras familias. Por otra parte, la experiencia humana del aislamiento físico al que se tienen que ver sometidos los pacientes en UCI con infección por Covid 19 produce un dolor insoportable. Las medidas de prevención del contagio, que obligan a limitar las visitas de los familiares de los pacientes Covid 19, nos resultan especialmente dolorosas.

Pero si algo marca trágicamente esta epidemia es la muerte en soledad, muerte no acompañada por los seres queridos. Nunca nos podremos acostumbrar eso.

Redacción

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