Las cicatrices del Prado de San Sebastián

El solar de Carlos V, el del antiguo equipo quirúrgico o el aparcamiento indiscriminado ante la Universidad, son las vergüenzas de esta zona histórica de la ciudad

El Prado de San Sebastián es uno de los espacios más interesantes de la ciudad por la variedad que ofrece su arquitectura y por su propia historia. Pero a la vez, es un reflejo de la política que se ha desarrollado en Sevilla durante las últimas décadas. Espejo de la lucha entre partidos y administraciones que ha dado al traste con numerosos e importantes proyectos dejando varias cicatrices palpables. El Prado sigue a la espera de proyectos que nunca llegan. Ahí permanece la parcela en la Avenida de Carlos V que se utiliza como aparcamiento de autobuses de Tussam, el vergonzoso aparcamiento delante de la Fábrica de Tabacos, o el solar del equipo quirúrgico que, frente a los Jardines de Murillo, sigue a la espera de edificarse.

El espacio central del Prado de San Sebastián, llamado así por la ermita y el cementerio del mismo nombre, se llevó muchos años sin uso y sin ocupación alguna, pese a la gran presión ejercida por las grandes empresas promotoras. Los jardines como los conocemos hoy en día se inauguran en 1997 después de una dura pugna entre las autoridades urbanas y los intereses inmobiliarios que habían pujado durante décadas por la construcción del lugar. Unos años más tarde, con este espacio urbano consolidado, la Universidad de Sevilla convoca un concurso de ideas para construir una biblioteca que ocuparía parte del espacio verde. Tras las denuncias de vecinos y asociaciones, el TSJA para las obras. En 2011, el Tribunal Supremo obligó a demoler lo realizado y devolver al parque su aspecto original. La factura de la biblioteca que había diseñado la prestigiosa arquitecto Zaha Hadid fue de más de nueve millones de euros. “La biblioteca allí fue una locura. Era muy interesante pero no era el sitio y lo mejor es que después de que el rector tirara cuatro millones de euros se le nombró consejero de la Junta de Andalucía”, señala Joaquín Egea, presidente de Adepa.

Vía: Diario de Sevilla

Redacción

Deja una respuesta

Entrada siguiente

La magia al otro lado del teléfono

Dom May 17 , 2020
El programa de acompañamiento a personas mayores de la ONG Solidarios ha hecho que personas como Maruchi hayan vivido la soledad durante el confinamiento de forma muy diferente Por fin ha ido a la peluquería. Debería haber pasado por chapa y pintura justo antes de que el coronavirus acabase con la vida como la […]