Andalucía, la comunidad más generosa con sus órganos en la crisis de coronavirus

En Andalucía se han producido hasta 25 donaciones durante la pandemia del Covid-19

En medio de la peor crisis sanitaria en décadas, el Servicio Andaluz de Salud (SAS) ha seguido haciendo trasplantes de órganos. La actividad se ha reducido por el coronavirus, claro, pero nunca se ha detenido. Gracias a ese esfuerzo, Andalucía es la región de España donde más donantes y trasplantes se han registrado durante la pandemia. 

Así, la comunidad ha sumado un total de 129 donaciones de órganos y 41 de tejidos en lo que va de año. Son 170 en total. De esas, señalan desde el SAS, «34 han sido en asistolia o a corazón parado, un procedimiento de mayor complejidad, especialmente por la presencia del Covid-19». Además, de esas 170 donaciones de 2020, 25 se han producido desde que se declaró el estado de alarma y se han realizado 43 trasplantes. 

Explica el doctor José Miguel Pérez Villares, coordinador del plan de trasplantes de Andalucía, que la crisis del coronavirus no ha parado los quirófanos pero sí que se han aplazado todas las operaciones de trasplante que no eran urgentes. La razón es médica. Cuando trasplantas un órgano a alguien, explica el responsables de los trasplantes de la comunidad, «se le baja la inmunidad para que no lo rechace. Le ponemos inmunodepresores». La inmunodepresión «es más intensa justo después del trasplante. Imagínate en un entorno donde hay una infección por un virus que tiene una mortalidad como el que ha tenido el coronavirus. Ahí se ha hecho una valoración riesgo-beneficio. Aquienes se ha podido retrasar la operación, se le ha retrasado. A quien no, se le ha operado». 

Pérez destaca que la generosidad de los andaluces no solo se ha dado durante la pandemia. La comunidad registra 51,5 donantes de órganos por cada millón de habitantes cuando la media de España es de 48,9. Además, el 86 por ciento de las familias a las que se les pregunta si quieren donar los órganos de un ser querido que ha fallecido, aceptan. «Solo un 14 por ciento se niega cuando en Europa tienen medias de más del 70 por ciento de familias que dicen que no», destaca el doctor Pérez Villena. 

José Miguel Pérez Villares, coordinador del plan de trasplantes de Andalucía
José Miguel Pérez Villares, coordinador del plan de trasplantes de Andalucía – ABC

La mayoría de quienes dicen no a este gesto solidario de salvar vidas se debe a razones religiosas —«muy pocos», puntualiza Pérez—; por miedo a que se desfigure el cadáver; hay quien se bloquea emocionalmente y no acepta la pérdida —«y si no asumen que su familiar está muerto es imposible pedirles que donen», explica el responsable andaluz de trasplantes—; «Y hay una mínima parte de gente insolidaria», añade. 

Sobre el miedo a que una donación de órganos no deje velar el cuerpo como lo recuerdan sus seres queridos, el doctor Pérez es muy claro. No hay desfiguración. De hecho, el cirujano que opera y extrae los órganos se asegura de que el cuerpo queda exactamente igual. Se revisa que no haya ni una marca «y hasta cuando se extraen los globos oculares se arregla de tal modo que no se nota absolutamente nada». 

Solo un «sí»

La llave de este proceso, la que pone en marcha el motor de la donación que puede salvar vidas, está en la familia que dice sí. Una palabra tan pequeña pero que lleva a algo tan grande. ¿Cómo se llega a ese «sí»? La entrevista la hace el coordinador de trasplantes del centro sanitario, que suele ser un médico o enfermero de cuidados intensivos. 

Ellos hacen la entrevista a la familia del fallecido cuando han iniciado el proceso de duelo. Nunca antes, porque sería inútil. El doctor Pérez lo explica de forma muy gráfica: «Que te digan que ha muerto tu madre supone un pico de emociones altísimo. Hasta que ese pico no baja no se acepta el hecho de la defunción y la persona no puede razonar, no se le puede pedir que done. Hacerlo solo añadiría más emociones y sería casi una agresión». 

Ese punto se alcanza, normalmente, cuando la familia empieza a hablar en pasado del fallecido. Ahí se inicia el trámite. «¿Era una persona generosa? ¿Le gustaba ayudar a los demás? Pues podría seguir haciéndolo. ¿Han pensado en donar sus órganos?», es lo que suelen preguntar. Y, como se ha visto, casi nueve de cada diez familias dicen «sí». Ponen en marcha el motor de la solidaridad. Y de la vida. 

Y hay quien ni siquiera necesita una conversación previa, quien ofrece la donación sin mediar pregunta. Quienes se niegan a donar lo hacen por razones religiosas o miedo a la desfiguración del cuerpo

El caso es que, destaca el doctor Pérez, la generosidad es marca de Andalucía y es además contagiosa. La comunidad está a la cabeza del mundo en cuanto a donación de órganos y, cuando un extranjero llega a Andalucía, se impregna de ese espíritu. «Hay casos de ciudadanos ingleses que llegan aquí y en sus países la aceptación de donación no llega al 30 por ciento. Pero esa misma población extranjera en Andalucía tiene una tasa de donación, del 89 por ciento», explica Pérez. 

Cuando la gente llega a Andalucía se sube en una rueda solidaria. Doy porque me darán. Dono porque quizás necesite que me donen. «Nadie dice no a una donación si tiene que salvar su vida», señala el doctor Pérez. Por eso cuando ven que aquí se benefician de ese mismo sistema, se suman. 

Sin embargo, desde el SAS no se conforman. Su intención sería que el cien por cien de quien tenga la posibilidad donde los órganos y ayude a salvar vidas. Amás solidaridas, menor lista de espera, menor mortalidad entre quienes esperan un órgano. «El cien por cien de los ciudadanos sí quiere que le donen un órgano si se juega la vida, así que hay que aspirar a que el cien por cien donen». 

Muertes

En todo caso, recuerda el director del plan de trasplantes de Andalucía que en la comunidad hay solo un ocho por ciento de fallecimientos en listas de espera para un trasplante. «Es una cifra baja, no es cierto que la gente muera esperando». Hay más falsos mitos sobre este campo. Por ejemplo el que dice que se tardan años en recibir un órgano. No es así. 

«Normalmente es un sistema rápido, no se espera mucho. Aunque sí que hay pacientes que tienen problemas para encontrar donantes compatibles y tardan más», reconoce el doctor Pérez. Pero son la excepción, no la norma. 

La realidad es que la maquinaria del sistema de donaciones de Andalucía está bien engrasada con la solidaridad de los ciudadanos. Es un motor que se pone en marcha con cada «sí» que dan las familias y que, incluso en la crisis del coronavirus, ha funcionado sin descanso para salvar vidas cada día.

Fuente: ABC

Redacción

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