La desescalada militar: Los cuarteles reinician poco a poco la actividad ordinaria

La Capitanía sevillana ultima el reemplazo de contigentes en las misiones internacionales de Irak, Mali, Letonia, Líbano y Turquía

La desescalada gradual que ha iniciado la sociedad civil también se ha puesto en marcha en los cuarteles, con una progresiva vuelta a la actividad ordinaria que se había congelado con la declaración del estado de alarma. Las Fuerzas Armadas, además, tuvieron que reorganizarse en torno a la «operación Balmis», que ha tenido en la Capitanía sevillana uno de sus principales baluartes; lo que obligó a suspender maniobras y otras actividades del día a día para incorporar recursos al despliegue de medios para frenar el avance de la pandemia.

Superada la fase más crítica y desactivadas buena parte de las misiones de control, limpieza y supervisión que se le había asignado a las unidades, toca recuperar la rutina, como los ejercicios tácticos, aunque con las restricciones impuestas por una alerta sanitaria que sigue vigente. El uso de mascarillas se está integrando en el día a día de los acuartelamientos.

El pasado lunes, el Boletín de Defensa publicaba una resolución firmada por el subsecretario de Defensa en la que se fijaba el marco general de cómo debe producirse la reincorporación del personal militar a sus unidades. La vuelta al trabajo presencial es gradual y se han establecido unos porcentajes máximos de incorporación, que van desde el 20% de la plantilla durante la fase I al 70% en la fase III. Dicha directriz ordena que todo el personal deberá estar en su puesto de trabajo de manera presencial al finalizar esa tercera etapa. Si bien, en la misma norma se indica que en cada una de las UCO (Unidad, Centro, Organismo) tienen que estar todos los efectivos necesarios para cumplir con los cometidos asignados a las Fuerzas Armadas, el mantenimiento de los servicios básicos de cada destino y atender a los coletazos de la «operación Balmis», que aún no se ha cerrado. 

El uso de mascarillas se ha impuesto en la rutina de los acuartelamientos.
El uso de mascarillas se ha impuesto en la rutina de los acuartelamientos. – ABC

El teletrabajo se puso en marcha para aquel personal con tareas de perfil administrativo. Y una norma de organización interna que se estableció en muchos destinos con la entrada en vigor del confinamiento de la población fue la rotación de los miembros de la unidad, con periodo presenciales y otros de trabajo en casa donde debían estar a disposición de sus mandos. De esa manera se reducía el personal que estaba al mismo tiempo en la unidad.

El principal centro militar de Sevilla, por su peso específico en la estructura del Ejército de Tierra, el cuartel general de la Fuerza Terrestre (Futer), está reorientando su trabajo hacia la actividad ordinaria tras la dedicación casi exclusiva que obligó la activación de la«Operación Balmis». Desde la Capitanía sevillana se ha supervisado la labor de gran parte de ese despliegue contra la Covid-19, reportando a diario al mando componente terrestre establecido en Madrid. El gabinete de crisis que se reúne a diario en el centro de situación del acuartelamiento sevillano para recabar novedades se ha reducido en número de integrantes conforme la amenaza vírica se ha ido atenuando al igual que las necesidades de movilización de recursos militares.La «Operación Balmis» obligó a suspender maniobras para reorientar recursos a ese cometido

Así, en esta nueva fase se vuelvepoco a poco a los cometidos ordinarios como es la preparación del reemplazo de contingentes en las misiones internacionales donde España está presente por sus compromisos adquiridos con Naciones Unidas, OTAN o la UE. Según detallan fuentes de la Futer a ABC, en los próximos meses se van a producir relevos en las operaciones de Líbano, Irak, Mali, Letonia y Turquía.

Y dentro de este cuadro de misiones, el reemplazo más inminente será el que traiga de vuelta desde Irak a la Brigada Extremadura XI y a personal de las Fuerzas Aeromóviles (FAMET) y del Mando de Operaciones Especiales (MOE), que serán sustituidos por compañeros de distintos batallones de las FAMET y del MOE y miembros adscritos a la comandancia general de Ceuta. Al frente de esta comandancia está el general de división Alejandro Escámez, quien fuera hasta hace unos meses el número 2 de la Capitanía sevillana.

PCR y cuarentena 

Para estos primeros militares que viajen al extranjero tras estallar la crisis sanitaria se ha acordado un protocolo de vigilancia previo a su salida para garantizar que parten del país libre de Covid-19. El objetivo es reducir la posibilidad de importar el virus en las bases exteriores ubicadas muchas de ellas en zonas de alta conflictividad. Así, los integrantes de estos contingentes se someterán a una PCR, que son las pruebas de mayor fiabilidad, y desde ese instante se quedarán en cuarentena en una residencia militar para evitar posibles contagios que pudieran producirse con contactos en su entorno tras haber realizado la prueba. Desde las residencias militares irán directamente al avión que les lleve a su destino.

En estos próximos movimientos internacionales de tropas habrá presencia de unidades ‘andaluzas’. Desde el Líbano y Malí regresarán legionarios de la brigada de Almería; desde Letonia lo harán efectivos de la Brigada Guzmán el Bueno X de Córdoba; y en la misión de Turquía, donde hay desplegada una batería Patriot española para la defensa de la población turca de posibles ataques de Siria, habrá relevo de personal del Mando de Artillería Aéreo, cuyo regimiento nº 74 tiene su base en El Copero.

Vía: ABC

Redacción

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