Así será el nuevo palio de la Virgen de Gracia y Amparo de Los Javieres

La hermandad de los Javieres, tras la aprobación en cabildo general, afronta la realización de una intervención que concluya definitivamente el paso de la Virgen de Gracia y Amparo. Un proyecto que busca armonizar definitivamente un conjunto, apostando por la calidad contrastada del diseño de Javier Sánchez de los Reyes y el taller de Francisco Carrera Iglesias.

El nuevo diseño pretende integrar definitivamente la evolución estética de un palio que es fruto de numerosas intervenciones desde su primera salida procesional en el año 1980. Desde entonces, las limitaciones económicas condicionaron sucesivos añadidos y reformas, con diversos autores y opciones estéticas que hacían difícil unificar estéticamente el conjunto. Desde la peana, procedente de la hermandad de la Amargura, a los primeros bordados, diseñados por Antonio Dubé de Luque y realizados con la técnica de recorte, se pasaría por el estreno de los respiraderos y la corona de Ramón León, la nueva candelería de Juan Borrero, el techo bordado en oro a realce por José Ramón Paleteiro o el manto, también bordado en oro a realce por el mismo taller siguiendo modelos “juanmanuelinos”. Un conjunto reformado en años sucesivos, tanto en respiraderos como en varales, pero que no alcanzaba la necesaria calidad y excelencia en una gloria bordada en sedas que no acababa de encajar con el resto de los bordados, o con unas bambalinas de aplicación que, además, no estaban bordadas en su parte interior. Se hacía necesario, especialmente tras la acertada incorporación de la talla de San Juan atribuida a Montes de Oca, un proyecto definitivo para la integración estética del palio.

Siguiendo esa idea, Javier Sánchez de los Reyes ha estudiado el diseño del techo y del manto para completar unas nuevas bambalinas y una nueva gloria central que, según explica el propio diseñador, definan definitivamente el diseño del palio, unificando la técnica de bordado en oro a realce, cuadrando unas nuevas bambalinas que tengan personalidad propia y creando una nueva gloria bordada que se integre en el conjunto y que centre la atención en la imagen de la Virgen, situada bajo este elemento. Su proyecto pasa por “invertir el lenguaje ornamental que Rodríguez Ojeda utilizaba en sus palios de finales del S. XIX y principios del S. XX, en los que recurría por fuera a una decoración de temática vegetal, y en su interior a una decoración mixtilínea, con diversos galones que jugaban y se cruzaban creando formas geométricas, acompañados de alguna decoración vegetal”. El diseñador ha colocado esa concepción de líneas mixtas en los bordados exteriores de las bambalinas, eliminando las líneas geométricas en el diseño interior, que sólo tendrá decoración vegetal para formar una unidad con el techo del palio, creando así una continuidad estética.

El desarrollo ornamental del proyecto parte de “un galón a modo de pequeña moldura separa una suave crestería del resto del paño de la bambalina. El dibujo, separado por paños en esta parte exterior, se articula en torno a unos galones que van describiendo formas mixtilíneas y curvadas, de diversos grosores, acompañado de ornamentación vegetal.  En la parte inferior, tanto en la cara externa como interna, otro pequeño galón recto da paso a tres lóbulos por paño, a modo de “lambrequines” o “guardamalletas”, con un corte mixtilíneo también extraído de la obra de Ojeda y reelaborando y otorgando sello y personalidad propia a ideas aportadas en bambalinas de su diseño”

La gloria del paso se sustituirá por una nueva bordada en oro a realce sobre terciopelo burdeos, con el motivo central del corazón llameante y alado entre rayos, el símbolo del Amparo de la Virgen, ya representado en el llamador del paso. Estará ornado por la inscripción latina “Sub tuum praesidium confugimus, Sancta Dei Genitrix”, (bajo tu amparo nos acogemos, santa Madre de Dios). Corresponde al inicio de la oración más antigua dirigida a la Virgen, un papiro egipcio datado hacia el 250 a.C. que recoge un himno bizantino en el que, por primera vez, se alude a María como la Theotokos, la Madre de Dios. Un recuerdo entrañable de los primeros cristianos que invocaban el Amparo de María y que coronará a la Dolorosa de la hermandad de los Javieres.

Tras el sondeo de diversos talleres, la hermandad ha optado por el reconocido taller de Francisco Carrera Iglesias, estando previsto como primer paso la sustitución de la antigua gloria el próximo año para, posteriormente, culminar el bordado de las bambalinas. Un proyecto que busca la excelencia estética y que concluirá, definitivamente, el palio de la Virgen de Gracia y Amparo.

Fuente ABC.Sevilla – Manuel Jesús Roldán

Redacción

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