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Vestirse de mantilla

En los últimos años, la tradición de vestirse de mantilla el se ha reavivado en Sevilla. Sin embargo, todavía hay algunas normas del protocolo que se desconocen, por lo que se incurre en ciertas anomalías que rechinan y desvirtúan su esencia. Para evitarlas, vamos a seguir las pautas y consejos de una autoridad en la materia, María Fernanda Sainz de la Maza, experta en Protocolo y Relaciones Institucionales.

La mantilla en Semana Santa se lleva en señal de luto por la pasión y muerte de Jesucristo. Por lo tanto, tampoco sería correcto utilizar gafas de sol ni ir de tapas ni cervezas. “El vestido que se lleve con la mantilla negra en Semana Santa tiene que ser indefectiblemente de color negro. La manga, larga o estilo francesa y el largo siempre por debajo de la rodilla. Es inadmisible la minifalda y los pantalones. La tela puede ser terciopelo, seda muaré o crepé, nunca encaje, que restaría protagonismo a la mantilla”.
También señala nuestra experta que se deben evitar los escotes pronunciados, ya que vamos a asistir a los Santos Oficios y a visitar los Sagrarios. El zapato será de salón, siempre con un tacón medio-alto, y las medias finas, lisas y de color también negro. El bolso, pequeño, tipo cartera o con asa, negro o de carey.

Dice María Fernanda Sainz de la Maza que en la mano se puede llevar un rosario de plata o de azabache y si optamos por usar guantes que darían un toque muy elegante al conjunto, que sean negros. El pelo, recogido en un moño para que sujete la peina. La peina, según informa nuestra experta, es un complemento cuyo uso se remonta al siglo XIX con el fin de que elevase la mantilla. Sus antecedentes hay que buscarlos en los tocados femeninos íberos, diademas y tiaras, cuyas formas y aplicaciones son similares a la peina.

“Las peinas pueden ser de diferentes tonalidades, desde las más claras a las más oscuras y las formas, redondas, cuadradas y rectangulares. En Sevilla, las que más se utilizan son las peinas de teja. Las de media teja se usan para ceremonias fúnebres de miembros de la Familia Real. Pueden ser lisas o con dibujos calados. Las peinas de carey o concha han sido sustituidas en la actualidad por materiales sintéticos como el celuloide. Las más frecuentes son las rectangulares con remate semicircular. Las de carey se siguen realizando, pero sólo por encargo, ya que debido a su escasez, los precios son muy elevados”.

Mantilla protocolo oficial y normalMaría Fernanda Sainz de la Maza no se olvida de un accesorio fundamental, el broche, que sirve para sujetar la mantilla a la peina en la zona de la nuca. Ha de ser de plata o de oro blanco, aunque en estos momentos se recurre a los de bisutería. Los pendientes siempre serán largos, de plata, oro blanco, con brillantes o circonitas, conocidos como los de virgen. También queda muy elegante llevar perlas o azabaches. Lo que nunca nos pondremos serán corales, más apropiados para la mantilla blanca.

Y una cuestión fundamental que todavía se suele pasar por alto: abstenerse de llevar claveles o flores tanto en la cabeza como en el pecho. La mantilla en Semana Santa se lleva en señal de luto por la pasión y muerte de Jesucristo. Por lo tanto, tampoco sería correcto utilizar gafas de sol ni ir de tapas ni cervezas.

Las mantillas más frecuentes son las de blonda y las de Chantilly. La que luce en las imágenes, vestida como manda el protocolo, la diseñadora de joyas Esther Amo, una cordobesa afincada en Sevilla, es de blonda muy tupida y de las denominadas de cerco.

Clara Guzmán (telademoda.com) en colaboración con Sevilla.net.

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