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El “topless”, en decadencia

Miren, hay revoluciones que duran un día; otras una semana y algunas unos años. Claro que otras las tenemos que aguantar toda la vida. En el ámbito de la moda ha habido varias que han llegado a buen puerto, a pesar de que en su momento fueron un  auténtico bombazo. Y otras que por el camino se desinflaron, después de hacer un amplio recorrido. Verán, ahora resulta que la piel del pecho es sumamente delicada y que no es conveniente que le de el sol. Eso lo dicen los especialistas que están maniquiesviendo auténticos estragos. Ya saben que las mujeres cuando nos ponemos a adorar al astro rey somos incansables. Pero la piel tiene memoria y cuando menos te lo esperas te recuerda que fuiste despiadada y que no tuviste la precaución de protegerte o de ser moderada en tus exposiciones.

Viene toda esta introducción a cuento de que el “topless” está en decadencia. Hay otros factores, no sólo el de protección solar.  Sinceramente, no todo el mundo puede exhibir esa zona de su cuerpo no sólo por salud sino por estética y donde esté un bañador que estiliza una enormidad que se quiten estos inventos. Además, para tomar el sol en la intimidad se toma en toda su intimidad. No sé si me explico.

Quién le iba a decir a su inventor Rudi Gernreich que con los años  su revolucionario invento sería orillado. Nacido en Viena en el seno de una familia judía dedicada a la industria textil, tuvo que emigrar a California con la llegada de los nazis al poder. Allí se inicia en el diseño de vestuario y realiza algunos trabajos para Hollywood. Pero su obsesión era darle un vuelco a la silueta femenina y la década de los sesenta del siglo pasada fue muy propicia para estos ensayos. Así que la revista Life de julio de 1964 sacaba a la modelo Peggy Moffitt, quien luego sería su musa, con un bañador “topless” o monokini, como lo bautizaron, que supuso un auténtico tsunami. Como siempre que hay algo nuevo bajo el sol, no tardaron en aparecer críticos y defensores de esta liberación del cuerpo femenino. A partir de ese momento, Rudi Gernreich se lanzaría a mostrar la desnudez femenina en su esplendor. A saber: el sostén abierto por el delantero para vestidos con escote hasta la cintura, una blusa transparente o una
malla de cuerpo entero color carne para la firma Warner. Además creó una serie de vestidos  “op-art”, muy en boga en la década de los sesenta.

Ahora, después de más de cincuenta años de su invento,  la salud prima sobre las innovaciones liberalizadoras de la mujer y ya hay quien se piensa los riesgos de tomar en sol en una zona donde la piel es tan sumamente delicada. Afortunadamente, las campañas preventivas para evitar los peligros del sol están empezando a calar . Eso, y que el bañador se ha hecho el rey de la playa.

Clara Guzmán (telademoda.com) en colaboración con Sevilla.net

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