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¿Minifalda? Depende

Fue un invento a partes iguales entre la inglesa Mary Quant y el francés André Courrèges, lo que ocurre es que la primera se llevó los laureles. Las cosas de la vida.  Eran los años sesenta  y el mundo vivía un esplendor económico que, al menos aquí, en España, se tradujo  también en un “baby boom”. O sea, que en esa década nacieron criaturas a montones.

minifaldaLa minifalda ha tenido muchos altibajos a lo largo de los años e incluso se la ha relacionado con períodos de vacas gordas, a pesar de su escasez de tela; mientras que la midi y la maxifalda iban ligadas a recesión económica.  Era una teoría irrefutable hasta que ha llegado esta primavera y se han agotado tanto en las firmas de postín como en las de “low cost”; o sea, en las que compramos la mayoría.


¿Y esto a qué se debe?, se preguntará el curioso lector.  Bueno, las ciencias nunca son exactas. Es verdad que desde que nació el siglo XXI vivimos un continuo retroceder a las décadas más gloriosas de la moda. A saber: los cincuenta, los sesenta, los setenta y los ochenta. A partir de los noventa ya no hay nada para evocar.  En este ir y volver continuo ha tenido mucha culpa la crisis económica, que ha impedido que los diseñadores arriesgaran más de la cuenta. Saben lo que le gusta a su audiencia y no se salen del guión. Estamos inmersos en un batiburrillo de tendencias a la que la calle le rinde pleitesía o arrincona indefectiblemente. Nunca ha sido tan implacable la calle, quizás porque nunca ha tenido tanto protagonismo.

Ahora la calle ha decidido que basta ya de tristezas monetarias y a enseñar piernas, que hace un sol soberbio y la gente tiene ganas de ver la botella medio llena. Vuelve la minifalda vaquera de los 2000, aunque también se lleva acampanada, de silueta en forma de A,  de cintura alta, que es la que mejor sienta a las bajitas; tipo pareo, de ante o de “patchwork”, con botones en el delantero…

Minifalda tendencia modaPero, ¿quién se puede poner una minifalda? Pues depende, como  dice el estribillo de la canción de Jarabe de Palo. Depende de la edad, del físico, del tipo de piernas y del mayor o menor sentido del ridículo de cada mujer. Según una encuesta realizada por los grandes almacenes británicos Debenhams, las mujeres de hoy están encantadas de llevar minifalda hasta los 40 años, cuando hace dos décadas era impensable. Entonces la edad límite estaba en los 33. ¿A qué se debe? Pues a que cada día nos cuidamos más o nos obsesionamos más con nuestro físico, cuando lo ideal sería lo primero y desterrar lo segundo. Las obsesiones suelen ser perniciosas.

Es cierto que la moda se la hace cada una. Es un error seguir tendencias que no pegan ni con cola ni con nuestra manera de ser ni de estar sólo por el mero hecho de seguirlas.  Es verdad que tener criterio no es moneda corriente, pero el mejor amigo de una mujer es un buen espejo, preferiblemente largo. Carolina Herrera es de las diseñadoras que lo considera su confesor.

Minifalda tendencia modaPero antes, mucho antes, Coco Chanel ya decía en su cruzada contra la minifalda: “Yo cubro las rodillas, porque una rodilla es una cosa horrible. Para que sea bonita debe ser redonda y los muslos grandes y duros. Y lo mismo pienso de los codos.  Mira esos dos obuses que vienen hacia nosotros”, decía cuando veía en el horizonte una mujer con minifalda. Como sabe todo el mundo, ella fue la creadora del largo que lleva su nombre: Chanel. Sí, ese a media pierna, que hace una silueta elegante cuando ya no se tienen ni las rodillas redondas ni los muslos duros.

Clara Guzmán (telademoda.com) en colaboración con Sevilla.net.

 

 

 

 

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