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El diablo se viste de…

Anda que no le han dado vueltas al personaje de Meryl Streep en “El diablo se viste de Prada”, la película de David Frankel, basada en la novela homónima de la periodista Lauren Weisberger, quien a su vez se inspiró en vivencias propias. Película más bien mala en su género, pero que despertó la curiosidad de muchos aficionados a la moda y a las publicaciones especializadas. Claro que lo que más morbo despertó fue esa leyenda, no sé si urbana o rural, de que la actriz de múltiples registros se había inspirado en la todopoderosa Anna Wintour, la editora jefa de la edición norteamericana de la también todopoderosa revista Vogue.

  Meryl Streep no se inspiró en Anna Wintour para interpretar a Miranda Priestly, la irritante editora jefa de “Runway” y protagonista de “El diablo se viste de Prada”. Buenos, pues ahora y después de una década del estreno de la película, Meryl Streep ha contado con pelos y señales en qué y en quiénes se inspiró para hacer uno de sus papeles más populares.  Como toda profesional y siguiendo a pie juntillas esa frase de Dalí de que la improvisación es el colmo de la preparación, fue moldeando su papel con la paciencia y el tesón de un orfebre.

Ha sido precisamente la revista Vogue la que ha revelado, después de que la actriz lo contara en las páginas de “Variety”, que no, que se pongan como se pongan los que están convencidos de que es así, Meryl Streep no se inspiró en Anna Wintour para interpretar a Miranda Priestly, la irritante editora jefa de “Runway” y protagonista de “El diablo se viste de Prada”. No, al contrario, la actriz fue uniendo, como si fuera un rompecabezas rasgos de diferentes personas.  A saber:  La voz de Miranda es un calco de la de Clint Eastwood, quien “nunca, nunca, nunca levanta la voz y todo el mundo tiene que inclinarse para escucharle, lo cual le convierte automáticamente en la persona más poderosa de la habitación”. La actriz consiguió el efecto deseado, porque, según Anne Hathaway, durante la primera lectura del guión, cuando abrió la boca y susurró su primera frase, se hizo un silencio sepulcral. Respecto del ácido sentido del humor de Miranda, Meryl Streep ha dicho que se lo debe a haberlo copiado íntegramente del director Micke Nichols, que además de ser su amigo la ha dirigido en varias películas. En cuanto a la estética de su personaje, dice haberse basado en dos mujeres: Carmen Dell’Orefice, la modelo más longeva del mundo, que tiene 84 espléndidos años;  y en Christine Lagarde, actual directora gerente del Fondo Monetario Internacional. Neoyorkina la primera y francesa la segunda, porque, como todos sabemos,  Meryl Streep no entiende de fronteras.

Clara Guzmán (telademoda.com) en colaboración con Sevilla.net

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