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Chanel y los libros

Dicen que, entre otras cosas, somos los libros que hemos leído. Coco Chanel era una lectora ávida y quién sabe si ese fue su trampolín para lanzarse sin temor a armar la de San Quintín en la moda y en los modos, en una revolución que no tiene fecha de caducidad.

Una personalidad con tantas aristas como la de Coco Chanel, nacida el 19 de agosto de  1883 en Saumur, no se sostiene si no tiene una base de instrucción. Hablamos además de una época en que no existían los potentes altavoces de las redes sociales que permiten, a corto plazo, evidentemente, hacer de un patán un Séneca. Hablamos de una época (años 20-30 del siglo pasado)  en que pocas mujeres descollaban y las que lo hacían era después de batirse bien el cobre.

Coco Chanel ha dejado estela en muchas facetas, no sólo en la moda, quizás porque la moda engloba incontables disciplinas: cultura, arte, economía, historia, literatura… Desde el 17 de septiembre y hasta el 8 de enero de 2017, Ca’ Pesaro International Gallery  of  Modern Art en Venecia acoge la exposición “La mujer que lee”, dedicada a mostrar al publico los distintos aspectos de la personalidad de la creadora de moda. Se trata de la séptima entrega del proyecto  “Culture Chanel”, ideado por Jean- Louis  Froment, y que trata de la relación de Coco Chanel con la lectura.

chanel-biblioteca“La  vida que llevamos siempre cuenta poco, la vida con la que soñamos, esa es la existencia que importa porque continuará más allá de la muerte”. Así dice la nota escrita de su puño y letra que abre la muestra, donde se exhiben junto a perfumes, joyas, fotografías, dedicatorias, obras de arte y libros, muchos libros, un total de 350 piezas que sirven para hacernos una idea de por dónde iban los tiros de la inefable Coco Chanel.

Es verdad que, además de las numerosas personalidades que conoció del mundo de la cultura, fue un hombre, el amor de su vida, Boy Capel, el que la introdujo en el deleite y saboreo de la literatura. Por primera ves se expone en esta muestra un cuaderno en el que el empresario anotaba citas y las sensaciones que le habían causado sus lecturas. La complicidad en este aspecto fue muy fructífera en los doce años que estuvieron juntos. Tras su trágica muerte, Coco Chanel guardó como preciadas joyas todos sus libros.

Lectora de Sófocles, Shakespeare, Cervantes, Baudelaire, Proust o Apollinaire, entre otras cumbres de la literatura, su biblioteca del 31 de la Rue Cambon de París es un canto al amor por la lectura.  En su lista de amigos se contaban los poetas Jean Cocteau, Pierre Reverdy o Max Jacob, que junto con pintores como Dalí o  Picasso le permitieron enlazar el mundo de la moda con el de las letras y el arte.

“Los libros han sido mis mejores amigos”, le dijo un día a su amigo Paul Morand, el autor de una de las mejores obras sobre la inmortal diseñadora: “Al aire de Chanel”. Ahí donde, por ejemplo, cuenta:  “Me enfado cuando me dicen que he tenido suerte. Nadie ha trabajado más que yo. Los inventores de leyendas son unos vagos; si no lo fueran irían a mirar al fondo de las cosas en lugar de inventar”.

Clara Guzmán (telademoda.com) en colaboración con Sevilla.net

 

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