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El bikini cumple setenta años

El traje de baño de dos piezas ya forma parte de la tercera edad, que es como hoy se llama eufemísticamente a la población que se curó de la juventud con los años. El bikini cumple siete décadas y no está en su mejor momento, pero eso suele ocurrir con las modas, que van y vienen y no se detienen. No está en su mejor momento porque hoy la mujer prefiere enseñar menos  y estar más favorecida. Así que el bañador se ha convertido en el rey y señor de playas y piscinas.

bo derek bikiniPero el bikini tiene su tela, poca, pero tela que cortar. El dos piezas más famoso de la historia de la moda debe su nombre al atolón del sur del Pacífico en el que se realizaron en 1946 las primeras pruebas nucleares estadounidenses de la posguerra.

“Las preocupaciones ecologistas no estaban de moda entonces, el mundo acababa de salir del desastre de la guerra y la cultura de masas que se iba difundiendo exigía optimismo a toda costa sobre la línea del progreso de los vencedores”. Escribe Patrizia Calefato  en “El sentido del vestir”.  “Así fue como, en pleno  periodo bélico –continúa- el imaginario masculino asociaba el cuerpo femenino a objetos de guerra. - Véase el nombre de Gilda dado por los soldados americanos, de modo entusiasta, a las bombas que llovían desde los aviones-. También en esta ocasión, la asociación entre cuerpo y simulación de guerra funcionó”.

Funcionó gracias a Louis Réard, un ingeniero mecánico  que en julio de 1946 creó una  prenda de baño que siete décadas después sigue teniendo sus incondicionales. El primer bikini llevaba un estampado de recorte de periódicos, quizá como presagio de que este hito en la moda se iba a difundir con la rapidez de aquellos tiempos. Su difusión también se topo con varios escollos, ya saben que los comienzos nunca son fáciles para nadie y mucho menos cuando lo que presentas es la “bomba”.

bikini en HolliwoodEl Vaticano tildó la prenda de pecaminosa y se prohibió en países como Italia, Bélgica y, por supuesto, España. Hasta las modelos del momento eran reticentes a lucir esa prenda de baño de 76 centímetros cuadrados divididos en  dos piezas.

Sólo la bailarina francesa de origen italiano Micheline Bernardini, que trabajaba con escasa ropa, consiguió presentar el bikini del diseñador.

Esta nueva prenda de baño tuvo sus altibajos, pero la escena en la que Ursula Andress sale del agua en la película donde James Bond se enfrenta al Doctor No, fue determinante para lanzar al estrellato el bikini. Era el año 1962 y a partir de ese momento no sólo las divas de Hollywood, sino las aristócratas, las modelos y las famosas  posaron con él. En el año 2001, el bikini de marras se subastó y alcanzó la astronómica cifra de 60.000 dólares.

Otro momento fulgurante para el dos piezas fue cuando Bo Derek decidió lucirlo en todos sus reportajes fotográficos de promoción. Fue en los años 80, sí, cuando protagonizó en el cine la mujer 10.  Pero lo más curioso, no sé si se acuerdan, es que en aquella cinta la estrella optó por exhibir su palmito en trajes de una pieza; o sea, bañadores. En fin…

Clara Guzmán (telademoda.com) en colaboración con Sevilla.net

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